El accidente ocurrido en las inmediaciones del Glaciar Martial, donde una persona resultó herida tras ser golpeada por una piedra, volvió a instalar la discusión sobre la seguridad en los senderos de Tierra del Fuego y la necesidad de establecer criterios claros para habilitar o limitar el acceso según el estado del clima.
La emergencia se produjo el martes cerca de las 13:30, cuando se alertó sobre una persona que no podía seguir descendiendo por sus propios medios a causa de una lesión en una pierna. Luego de una primera intervención realizada por la concesión del sector, se activó el operativo de la Comisión de Auxilio, que debió trabajar con cuerdas, camilla y maniobras técnicas en medio de lluvia intensa, abundante correntada de agua y un terreno sumamente inestable. El procedimiento concluyó alrededor de las 19:00, cuando la víctima fue trasladada a un centro de salud.
El director de Defensa Civil Municipal, Cristian Álvarez, explicó que el rescate se desarrolló en un escenario de alta peligrosidad tanto para la persona accidentada como para los rescatistas. Señaló que el lugar era de muy difícil acceso, con desprendimientos de piedras y condiciones meteorológicas adversas que complicaron de manera notable toda la tarea. Incluso remarcó que el ascenso del personal se realizó bajo un clima extremo, que terminó afectando el desempeño del equipo.
A partir de este episodio, el funcionario consideró necesario avanzar en un sistema preventivo que permita advertir o restringir el ingreso a determinados circuitos cuando las condiciones ambientales representen un peligro. Mencionó como ejemplo un esquema similar al de las banderas en zonas costeras, o como ocurre en algunos senderos del Parque Nacional, donde los cierres temporales por cuestiones climáticas ya forman parte de la dinámica habitual.
Álvarez indicó además que esta alternativa ya comenzó a ser conversada con la concesión del Martial y sostuvo que podría implementarse en el corto plazo para evitar nuevos episodios. También puso el foco en la conducta de algunos visitantes, al advertir que en ocasiones acceden a sectores complejos sin la preparación adecuada ni una evaluación real del riesgo.
Finalmente, recordó que cada rescate demanda una importante movilización de recursos humanos y materiales. Explicó que cuando hay que evacuar a una persona en camilla se necesita al menos un grupo de cinco rescatistas, y que un operativo puede extenderse durante varias horas o incluso más si el terreno presenta mayores dificultades. En ese marco, subrayó que tanto el Estado como instituciones con personal voluntario son quienes afrontan estas intervenciones, y remarcó la importancia de fortalecer la prevención para reducir situaciones evitables.
Compartinos tu opinión