Un hecho ocurrido en la ciudad generó fuerte conmoción y abrió un profundo interrogante sobre la respuesta ante emergencias: ¿qué valor tiene la vida humana cuando cada minuto es determinante?
Un hombre adulto sufrió un accidente cerebrovascular (ACV) mientras viajaba a bordo de un colectivo de línea urbana, a escasa distancia —menos de 100 metros— de la guardia de la clínica privada CEMEP.
De acuerdo a lo relatado por testigos, ante la urgencia de la situación se habría solicitado asistencia al centro de salud, pero desde la institución se habrían negado a salir a asistir al paciente en la vía pública, pese a la cercanía del lugar.
Frente a esta situación, debió intervenir una ambulancia proveniente del hospital público, que acudió hasta el colectivo para brindar atención al hombre, en un contexto donde los minutos resultan vitales para este tipo de cuadros.
Cabe recordar que en casos de ACV, la rapidez en la atención médica es determinante para reducir riesgos de muerte o secuelas graves, por lo que cualquier demora puede tener consecuencias irreversibles.
El episodio generó indignación entre vecinos y quienes presenciaron la situación, al considerar que se trataba de una emergencia que requería intervención inmediata, más aún teniendo en cuenta la proximidad de un centro médico.
Hasta el momento no hubo información oficial sobre el estado de salud del paciente ni explicaciones públicas por parte de la clínica involucrada.
El hecho reabre el debate sobre los protocolos de actuación ante emergencias y vuelve a poner en discusión el rol de las instituciones de salud frente a situaciones críticas, donde cada segundo puede marcar la diferencia.
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