A 44 años de la Gesta de Malvinas, la historia de Stella Carone vuelve a poner en primer plano el rol de las mujeres en el conflicto y la extensa lucha que debieron atravesar para ser reconocidas como veteranas. Su testimonio no solo reconstruye lo vivido en 1982, sino que también expone las deudas pendientes del Estado y la sociedad con quienes cumplieron funciones esenciales durante la guerra.
Veterana de la Guerra de Malvinas por su labor desarrollada como enfermera profesional, Carone integró el grupo de 14 mujeres de la Fuerza Aérea Argentina que fueron convocadas para asistir a los soldados heridos. Su tarea se desarrolló principalmente en un hospital reubicable emplazado en la cabecera de pista del aeropuerto de Comodoro Rivadavia, donde recibían a los combatientes provenientes de las islas, además de participar en evacuaciones aeromédicas.
En declaraciones radiales, recordó que su trabajo no se limitaba únicamente a lo sanitario. “No era solo curar heridas, era contener, acompañar, dar una palabra de aliento. Eran chicos muy jóvenes, lejos de sus familias, atravesando una situación límite”, expresó.
Uno de los momentos más impactantes que conserva en su memoria es la llegada de los primeros heridos. “El olor de la guerra es pólvora mezclada con sangre”, describió, en una frase que sintetiza la crudeza de lo vivido y el impacto emocional que dejó aquella experiencia.
Tras el final del conflicto, comenzó un período marcado por el silencio. Carone explicó que durante años no pudieron hablar de lo ocurrido, ni siquiera entre ellas. “Cada una volvió a su destino, a su trabajo, y nos fuimos encerrando en nuestro dolor. No se hablaba de la guerra”, relató.
Ese silencio no fue casual. Según indicó, existió una invisibilización sistemática del rol que cumplieron las mujeres durante la guerra. “Nos borraron de la historia. A muchas ni siquiera las convocaron cuando comenzaron los reconocimientos oficiales”, señaló.
Recién décadas después, tras reencontrarse con sus compañeras, comenzó un proceso de reconstrucción colectiva de la memoria. Fue en ese contexto donde también inició la lucha por el reconocimiento formal como veteranas de guerra, un camino que no estuvo exento de obstáculos.
“Tuvimos que ir a la justicia y fueron 10 años de pelea para que nos reconozcan”, explicó Carone, al tiempo que destacó la importancia del acompañamiento del periodismo para visibilizar su situación.
Actualmente, ya reconocidas oficialmente, las enfermeras continúan trabajando activamente en la difusión de su historia. A través de charlas en escuelas, encuentros y actividades públicas, buscan transmitir su experiencia y generar conciencia en las nuevas generaciones.
“Los jóvenes hoy se interesan mucho más. Investigan, preguntan, quieren saber. Eso es importante para el futuro”, afirmó, destacando el valor del recambio generacional en la construcción de la memoria colectiva.
Sin embargo, también advirtió que la lucha por la visibilidad aún no está saldada. “Esta bandera no puede bajar nunca. La participación de la mujer en Malvinas tiene que estar siempre presente”, remarcó.
A más de cuatro décadas de la guerra, el testimonio de Stella Carone no solo reconstruye una parte poco visibilizada de la historia, sino que interpela sobre el reconocimiento, la memoria y el lugar de las mujeres en uno de los episodios más trascendentes del país. Su voz, junto a la de sus compañeras, continúa abriendo camino para que esa historia sea contada en su totalidad.
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