El consumo interno de yerba mate atraviesa uno de sus momentos más complejos en los últimos años. Según datos del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), en febrero se registró una caída interanual del 9%, convirtiéndose en el peor desempeño mensual de los últimos cinco años para este producto emblemático de la mesa argentina.
Durante ese mes, los molinos despacharon 19,2 millones de kilos, por debajo de los 21,1 millones comercializados en el mismo período del año anterior. La retracción no es un hecho aislado: la tendencia a la baja comenzó en julio del año pasado y desde entonces se mantiene de forma sostenida.
Si se analiza el inicio de 2026, el panorama continúa siendo negativo. En el primer bimestre, el consumo acumulado cayó un 5,5%, pasando de 43,1 millones de kilos en 2025 a 40,6 millones en el mismo período de este año. Esta merma refleja el impacto de la caída del poder adquisitivo y la retracción del consumo en productos de uso cotidiano.
En contraste, el frente externo muestra mayor estabilidad. Las exportaciones se mantuvieron prácticamente sin cambios, con 6,3 millones de kilos despachados entre enero y febrero, lo que atenúa parcialmente la caída del mercado interno.
En conjunto, sumando consumo local y ventas al exterior, la demanda total de yerba mate alcanzó los 46,9 millones de kilos en el bimestre, lo que representa una baja del 2,25%. Mientras tanto, el sector enfrenta otra dificultad: los precios de la materia prima se mantienen por debajo de los costos de producción, lo que profundiza la preocupación en toda la cadena productiva.
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