El Monumento a Malvinas reúne una serie de elementos cargados de simbolismo que rinden homenaje a los caídos durante el conflicto del Atlántico Sur. Cada sector fue pensado para representar distintos aspectos de la guerra y mantener viva la memoria de quienes combatieron, con referencias directas a las Fuerzas Armadas y a los soldados que perdieron la vida.
En uno de sus espacios más representativos se encuentran los mástiles pequeños, vinculados directamente al BIM Nº5. En total son 16: los dos ubicados en los extremos simbolizan a los Suboficiales fallecidos en combate, mientras que los 14 restantes representan a los soldados caídos. Debajo de cada uno de ellos figura el nombre de quienes integraban esa unidad y dieron su vida en la guerra.
Por su parte, en la parte inferior del monumento se observan paredes donde están representadas las FFAA que tuvieron intervención directa en el conflicto armado. Allí también se disponen placas con los nombres de los 649 soldados caídos en combate, constituyendo uno de los sectores más conmovedores del lugar. A su alrededor, las cadenas que rodean el monumento cuentan con 323 eslabones, cada uno en memoria de un caído del Crucero ARA Gral. Belgrano.
El recorrido se completa con otros elementos centrales: en la parte posterior se encuentra un mural dedicado a los pilotos de las Fuerzas Armadas caídos en combate, coronado por la mira de un avión que señala el rumbo hacia las Islas Malvinas. En el centro se eleva el mástil mayor junto a un monolito con las islas, mientras que en el frente, el arco de ingreso simboliza la entrada a Malvinas, custodiado por un soldado y la Virgen María. A los laterales, paredes en desnivel evocan alas de avión, y se suma la figura de un perro en homenaje a los “Perros de la Guerra”. Finalmente, en el playón se exhiben un ancla y un cañón, como representación de las fuerzas que participaron en el conflicto.
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