En un escenario económico donde el consumo no logra recuperarse de manera sostenida, comienzan a encenderse señales de alerta en el sector comercial por el aumento de la mora en los créditos y el avance del contrabando, especialmente en productos tecnológicos.
Durante los últimos meses, el financiamiento había sido una herramienta clave para sostener las ventas, principalmente en bienes durables como electrodomésticos. Sin embargo, esa estrategia empieza a mostrar signos de agotamiento: la irregularidad en el pago de préstamos a familias ya supera el 10% y se ubica muy por encima del promedio regional.
En el sector de electrodomésticos, el panorama es aún más preocupante. Comercios reconocen que los niveles de morosidad alcanzan entre el 30% y el 40%, impulsados por el peso creciente de las cuotas, las altas tasas de interés y la pérdida del poder adquisitivo.
De acuerdo a datos del Banco Provincia, más de 2 millones de créditos entraron en situación de atraso en el último año, mientras que uno de cada cuatro préstamos presenta algún tipo de irregularidad en su pago. Esto anticipa un posible deterioro mayor de la demanda en los próximos meses.
En paralelo, el Gobierno nacional implementó una reducción en los encajes bancarios con el objetivo de ampliar el crédito al sector privado, lo que podría incrementar los préstamos en torno al 6%. No obstante, persisten dudas sobre si esos fondos se destinarán al consumo o a instrumentos financieros ajustados por inflación.
Contrabando en alza: uno de cada tres celulares es ilegal
A la caída del consumo se suma otro problema que preocupa a las empresas: el crecimiento del ingreso ilegal de productos importados. El caso más evidente es el de los teléfonos celulares.
Según datos del sector, uno de cada tres dispositivos que se activan en Argentina no fue fabricado localmente ni ingresó por canales legales, lo que refleja la magnitud del contrabando.
Este fenómeno también impacta en otros rubros como calzado, neumáticos y alimentos, generando competencia desleal para la industria nacional. Desde el sector privado advierten que la menor brecha cambiaria, si bien es positiva en términos macroeconómicos, vuelve a hacer atractivo el ingreso ilegal de mercadería.
Mientras tanto, se analizan alternativas para contener la morosidad, como proyectos de financiamiento dirigidos a familias endeudadas, aunque su implementación enfrenta obstáculos tanto políticos como normativos.
En este contexto, el comercio atraviesa un escenario complejo, con consumo estancado, financiamiento en tensión y un mercado cada vez más afectado por la informalidad.
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