Desde el área educativa de la provincia manifestaron su inquietud por la repetición de episodios vinculados a amenazas, imágenes intimidatorias y mensajes que, aunque en ciertos casos son presentados por estudiantes como simples bromas, derivan en intervenciones policiales y judiciales de gran magnitud.
La secretaria de Educación Secundaria, Marisa Arredondo, y la secretaria de Políticas de Inclusión, Belén Córdoba, explicaron que la situación llevó a profundizar el trabajo que ya se venía realizando en las instituciones. Según indicaron en diálogo con la TV Pública, tras los últimos hechos se decidió reforzar la atención sobre este fenómeno, establecer un protocolo específico y promover jornadas de reflexión con los alumnos para abordar el bullying, las amenazas y la responsabilidad que implica el uso de la palabra.
Las funcionarias remarcaron que este tipo de conductas no pueden minimizarse. Advirtieron que, en el escenario actual, expresiones o publicaciones que algunos adolescentes consideran un chiste pueden desencadenar operativos complejos y actuaciones judiciales. En ese sentido, insistieron en la necesidad de dejar en claro a los jóvenes que no se trata de situaciones inocentes ni sin consecuencias.
Como ejemplo, recordaron un caso reciente en el que la difusión de la imagen de un arma dentro de un grupo escolar terminó con un allanamiento en la vivienda de un estudiante, cuyos padres pertenecen a la fuerza policial. También mencionaron antecedentes ocurridos el año pasado en la Cepet, donde hechos de características similares desembocaron igualmente en medidas judiciales.
Desde Educación señalaron además que existe un “efecto contagio”, ya que algunos chicos pueden interpretar estas acciones como una forma de alterar la rutina escolar, suspender clases o generar impacto entre sus compañeros. Frente a esto, el Ministerio sostuvo que el trabajo debe ir más allá de la respuesta de seguridad y centrarse también en la convivencia escolar, los vínculos entre adolescentes y las maneras en que expresan conflictos o malestares.
Por último, destacaron que el acompañamiento de los adultos es clave para prevenir estas situaciones. En esa línea, pidieron compromiso tanto de las familias como de los equipos escolares para intervenir a tiempo y transmitir con claridad la gravedad de este tipo de hechos.
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