Advierten que la crisis financiera pone en jaque a instituciones de salud mental
La situación que atraviesan los espacios dedicados a la atención en salud mental volvió a encender señales de alarma. Según se expuso públicamente, la falta de pagos por parte de organismos provinciales y nacionales está comprometiendo la continuidad de numerosas instituciones que cumplen un rol clave en la asistencia de pacientes.
La referente del sector, Lavenia, advirtió que el escenario es cada vez más delicado y sostuvo que más de 40 entidades especializadas podrían interrumpir su funcionamiento en el corto plazo si no se normalizan los desembolsos adeudados. Remarcó que se trata de dispositivos fundamentales para la contención, el tratamiento y el acompañamiento de personas con distintas problemáticas.
En ese marco, también cuestionó la distancia existente entre lo que establece la Ley Nacional de Salud Mental y su aplicación concreta. Recordó que la norma fue sancionada en 2010, pero señaló que muchos de los recursos, dispositivos y políticas que contemplaba nunca llegaron a implementarse de manera plena, ni contaron con el financiamiento necesario para sostenerse en el tiempo.
La preocupación, además, crece por el aumento de los consumos problemáticos, una realidad que —según indicó— se ha profundizado en los últimos años, especialmente entre los sectores más jóvenes. Frente a ese contexto, defendió la importancia de sostener tratamientos con abordajes interdisciplinarios y alertó sobre los riesgos de reducir la atención únicamente a una mirada médica.
En el plano provincial, la problemática también impacta de lleno en el funcionamiento cotidiano de las instituciones. En el caso de la entidad que encabeza Lavenia, las demoras en los pagos de OSEF generan serias dificultades para afrontar compromisos básicos, entre ellos el pago de salarios y la compra de insumos indispensables para seguir brindando atención.
Ante este panorama, reclamó una intervención urgente por parte del Estado y pidió avanzar en una discusión de fondo sobre las políticas públicas de salud mental. A su entender, la gravedad del momento exige respuestas inmediatas para evitar que el sistema entre en una situación aún más crítica.
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