La situación financiera de Mirgor atraviesa un momento de fuerte inestabilidad y genera preocupación en Tierra del Fuego, donde la compañía es uno de los principales actores del entramado productivo. En los últimos meses, sus acciones pasaron de cotizar cerca de 27.000 pesos a alrededor de 17.000, reflejando una pérdida de confianza del mercado que ya empieza a tener eco en la economía local.
El retroceso coincide con un informe del Banco Mundial que cuestionó duramente el régimen de promoción industrial fueguino. En ese documento, el esquema fue catalogado como una política costosa con un impacto fiscal superior a los 1.000 millones de dólares anuales y con escasos resultados en términos de desarrollo tecnológico y aumento de productividad.
Para Tierra del Fuego, este diagnóstico no es menor. La industria electrónica, de la cual Mirgor es protagonista, sostiene miles de puestos de trabajo directos e indirectos. Por eso, cualquier señal de debilidad en una empresa de este peso enciende alertas no solo en el sector empresarial, sino también en el plano social.
En este contexto, la firma busca reposicionarse frente a los inversores con una estrategia de diversificación. El plan incluye ampliar su presencia en el comercio minorista, retomar la fabricación de autopartes y avanzar con el anunciado proyecto de un puerto en Río Grande. Sin embargo, en el mercado financiero persisten las dudas sobre la capacidad real de la empresa para sostenerse en un escenario con menor protección estatal.
El interrogante de fondo es claro: qué ocurriría si se reducen los beneficios del régimen industrial o si se profundiza la apertura de importaciones. Analistas advierten que gran parte del modelo actual depende de esas ventajas fiscales, lo que deja a las compañías expuestas ante cualquier cambio en las reglas de juego.
A esto se suma un factor clave: la situación financiera de la propia empresa. Mirgor mantiene una deuda comercial cercana a los 650 millones de dólares, con una fuerte exposición en moneda extranjera. En un contexto económico volátil, este punto aparece como uno de los principales riesgos, incluso por encima de las modificaciones regulatorias.
Especialistas del sector señalan que una eventual devaluación podría afectar de manera significativa el patrimonio de la compañía, estimado en unos 350 millones de dólares. Si bien parte de esa deuda está respaldada por stock que se ajustaría a nuevos precios, el impacto inicial sería fuerte y ya se refleja en la caída del valor de sus acciones.
En Tierra del Fuego, donde la industria es un pilar central de la economía, la evolución de Mirgor se sigue con atención. La incertidumbre no solo atraviesa al mercado financiero, sino también a trabajadores, proveedores y comercios que dependen directa o indirectamente de su actividad. El escenario abre interrogantes sobre el futuro del modelo productivo en la provincia y el rol que jugarán las grandes empresas en un contexto cada vez más exigente.
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