La suba de la morosidad en créditos personales encendió alarmas en el sistema financiero ampliado, pero desde el universo fintech aseguran que parte de ese diagnóstico aparece sobredimensionado cuando se mezcla a todo el sector no bancario en una misma cuenta. Aun así, reconocen que el escenario es delicado y por eso comenzaron a aplicar estrategias para evitar un deterioro mayor de sus carteras.
En lugar de avanzar únicamente con esquemas de cobranza más duros, muchas plataformas optaron por abrir instancias de refinanciación para usuarios que todavía muestran intención de regularizar su situación. La modalidad incluye quitas sobre intereses acumulados y planes de pago adaptados a la capacidad actual de cada cliente. El objetivo es recuperar al menos una parte del capital prestado y, al mismo tiempo, permitir que esa persona no quede fuera del sistema crediticio.
Dentro del sector sostienen que esta alternativa resulta más efectiva que una refinanciación generalizada, sobre todo en un contexto donde los incumplimientos crecieron con fuerza. Según remarcan, buena parte de las carteras afectadas ya estaban catalogadas como de difícil cobro, por lo que resignar intereses aparece como una salida posible para rescatar operaciones que, de otro modo, se perderían por completo.
En paralelo, las billeteras digitales modificaron de manera profunda la forma en que otorgan préstamos. Ahora suman controles más estrictos, como revisión de antecedentes en la Central de Deudores del Banco Central, verificación de ingresos, antigüedad laboral, edad y domicilio. A eso se agrega el uso de modelos predictivos con historial de hasta 24 meses y herramientas de análisis en tiempo real para ajustar montos, condiciones y tasas según el riesgo de cada solicitante.
El sector también rechaza las críticas que lo señalan como responsable exclusivo del sobreendeudamiento y advierte sobre otro problema que considera central: la falta de mecanismos de cobro realmente eficaces. A eso se suma la preocupación por la difusión de mensajes que incentivan a dejar de pagar, pese a las consecuencias que eso puede generar en el acceso futuro al crédito. Mientras esperan que la cartera se estabilice, las fintech aseguran que el desafío pasa por equilibrar inclusión financiera, recuperación de deudas y sostenibilidad del sistema.
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