Una serie de despidos en la planta de Solnik, en Río Grande, encendió la alarma entre trabajadores y sindicatos, en medio de un clima de creciente incertidumbre en el sector industrial. Según indicaron delegados, en los últimos días al menos cinco operarios afiliados a la UOM y dos supervisores de ASIMRA recibieron telegramas de desvinculación, situación que comenzó a visibilizarse durante la tarde del jueves.
Desde la empresa señalaron que las medidas responden a un proceso de “reestructuración”, aunque esta explicación fue cuestionada por los representantes gremiales, quienes aseguran que no existen fundamentos claros para las decisiones adoptadas. “No tiene lógica, hay compañeros que están siendo desvinculados sin causa”, manifestaron desde el sector.
Además, los delegados advirtieron sobre un caso particular que podría encuadrarse como persecución laboral, donde una trabajadora habría sido objeto de intentos reiterados de despido sin justificación concreta. Este escenario profundizó la preocupación dentro de la planta, donde el clima laboral se mantiene en tensión.
Si bien desde la firma se habría transmitido que no están previstas nuevas desvinculaciones en el corto plazo, los trabajadores no descartan que la situación pueda agravarse. “Con este gobierno esperamos un panorama mucho más complejo como sector”, expresaron, vinculando lo ocurrido con un contexto más amplio que describen como un proceso de “desindustrialización”.
En esa línea, advirtieron sobre el impacto que estas medidas pueden tener en el empleo y en el entramado productivo de la provincia, al tiempo que señalaron que el conflicto continúa abierto, a pesar de los compromisos asumidos por la empresa tras una reunión mantenida con la gerencia.
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