La preocupación por el futuro de la industria en Tierra del Fuego volvió a ganar las calles de Río Grande. Este miércoles 29, la Unión Obrera Metalúrgica inició un plan de protesta frente a la pérdida de empleos, la finalización de contratos y el creciente deterioro de la actividad en el sector fabril.
La jornada comenzó con una conferencia de prensa, donde representantes del gremio expusieron la situación que atraviesan las plantas industriales. Según advirtieron, el panorama es cada vez más complejo por despidos, suspensiones y contratos que no se renuevan, lo que impacta directamente en cientos de familias trabajadoras.
Durante la tarde-noche, el reclamo se transformó en una movilización por distintos sectores de la ciudad. Con banderas y consignas, los trabajadores marcharon bajo el mensaje: “Por la soberanía, por los derechos, por los puestos de trabajo”.
La protesta no estuvo integrada únicamente por metalúrgicos. También acompañaron el SUTEF, ATSA, judiciales, jubilados, la CTA, partidos políticos y vecinos de Río Grande, en una muestra de respaldo frente a una crisis que empieza a exceder las puertas de las fábricas.
Desde la UOM remarcaron que el conflicto está vinculado a la caída de la actividad industrial y al clima de incertidumbre sobre las políticas económicas nacionales, especialmente por su posible impacto en el régimen de promoción industrial, considerado clave para sostener el entramado productivo fueguino.
El sindicato advirtió que la situación representa un riesgo concreto para miles de familias y no descartó avanzar con nuevas medidas si no aparecen respuestas. “Estamos frente a una situación de peligro real”, plantearon desde la organización gremial, al reclamar acciones urgentes para garantizar la continuidad laboral.
La movilización dejó expuesta una postal de fuerte malestar social en Río Grande. La crisis ya se siente dentro de las plantas, pero el temor de los trabajadores es que sus consecuencias se extiendan a toda la comunidad.
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