El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, intentó restarle importancia a la polémica surgida tras la difusión de un correo interno del Pentágono que sugería revisar el respaldo de Washington al Reino Unido en la disputa por las Islas Malvinas.
En declaraciones al diario británico The Telegraph, Rubio sostuvo que el documento no representa una posición oficial y lo definió como una comunicación interna sin peso político. “Se trató simplemente de un mail con ideas. Se está sobredimensionando la situación”, afirmó, descartando cualquier giro en la política exterior estadounidense.
La controversia se originó luego de que Reuters publicara detalles de ese intercambio interno, en el que se analizaban posibles respuestas diplomáticas hacia países aliados que no acompañaron la ofensiva militar de Estados Unidos e Israel en Medio Oriente. Entre las alternativas mencionadas figuraba revisar el apoyo a territorios bajo control europeo, como el archipiélago del Atlántico Sur administrado por el Reino Unido.
El episodio se da en medio de un vínculo más tenso entre Washington y Londres, especialmente tras la decisión del primer ministro Keir Starmer de no involucrarse en el conflicto con Irán ni brindar respaldo logístico en zonas estratégicas.
Desde el gobierno británico ratificaron su postura histórica respecto a las islas, destacando que sus habitantes han manifestado su voluntad de continuar bajo soberanía británica. Este argumento, basado en el principio de autodeterminación, es rechazado por Argentina, que sostiene su reclamo sobre el territorio.
En paralelo, la ministra del Interior británica, Yvette Cooper, abordó el tema con Rubio durante un encuentro en Washington, en busca de despejar cualquier duda tras la filtración.
Por su parte, el presidente argentino, Javier Milei, reiteró en los últimos días la posición histórica del país al afirmar que “las Malvinas fueron, son y serán argentinas”, en línea con el reclamo de soberanía sostenido por Argentina.
A pesar del revuelo generado, desde la administración estadounidense insistieron en que su postura oficial se mantiene sin cambios: neutralidad en el conflicto, reconociendo la administración británica de hecho sobre las islas, pero sin tomar partido en la disputa de fondo.
Compartinos tu opinión