Un informe de Argentinos por la Educación encendió una señal de alerta sobre las expectativas laborales de los jóvenes en el país. Según los datos analizados a partir de la prueba PISA 2022, el 52% de los estudiantes argentinos de 15 años no pudo mencionar una ocupación concreta para su vida adulta.
La cifra marca un fuerte crecimiento respecto de 2018, cuando el nivel de incertidumbre era del 22%. Es decir, en apenas cuatro años el porcentaje aumentó 30 puntos y quedó por encima del promedio registrado en los países de la OCDE, donde el indicador pasó del 25% al 39%.
El documento, titulado “¿Cómo imaginan los adolescentes su futuro laboral?”, fue elaborado por Guillermina Laguzzi, Juan Bonnin, Martín Nistal y Eugenia Orlicki. El trabajo toma como base las respuestas de estudiantes de 15 años al cuestionario de PISA, donde se les pregunta qué tipo de empleo esperan tener a los 30 años.
Uno de los puntos más preocupantes del informe es que la incertidumbre no afecta a todos por igual. Entre los estudiantes del quintil más pobre, el 59% no logra definir una ocupación futura, mientras que en el sector de mayores ingresos el porcentaje baja al 39%. La diferencia muestra que el origen socioeconómico sigue teniendo un peso clave al momento de proyectar un camino laboral.
También aparece una relación con el rendimiento escolar. Entre quienes no alcanzaron el nivel mínimo en Matemática, el 56% no pudo precisar una expectativa profesional. En cambio, entre los estudiantes que sí llegaron a ese nivel, la incertidumbre baja al 38%. Para los autores, esto sugiere que las trayectorias educativas más sólidas pueden ayudar a construir proyectos personales con mayor claridad.
En cuanto al género, las diferencias no son tan marcadas. En Argentina, el 48% de las mujeres y el 55% de los varones no dieron una respuesta definida sobre su futuro laboral. La brecha es de 7 puntos, una diferencia similar a la observada en algunos países de la región.
Entre quienes sí lograron responder, las aspiraciones muestran una fuerte concentración en pocas ocupaciones. En Argentina, el 60% de los estudiantes que expresaron una preferencia se agrupa en apenas diez trabajos principales, mientras que en el conjunto de los 81 países evaluados ese porcentaje es del 44%. Esto refleja una menor diversidad de opciones imaginadas por los adolescentes argentinos.
Las respuestas también varían según el género. Entre las mujeres, las profesiones más mencionadas fueron médica, psicóloga y abogada, con la docencia en cuarto lugar. Entre los varones, en cambio, se destacaron deportista, ingeniero y profesional vinculado a las tecnologías de la información.
A nivel general, el 61% de los jóvenes argentinos que sí proyectan una ocupación se inclina por profesiones científicas e intelectuales. Luego aparecen las ocupaciones elementales, los perfiles técnicos y los trabajos vinculados a servicios y ventas. En tanto, solo el 5% manifestó interés en cargos directivos o de gestión.
Guillermina Laguzzi, coautora del informe, advirtió que el problema no puede leerse como una simple indecisión individual. Según planteó, cuando más de la mitad de los adolescentes no puede imaginar qué trabajo tendrá a los 30 años, la situación refleja dificultades más profundas en la manera en que la escuela y la sociedad preparan a las nuevas generaciones para el mundo laboral.
En la misma línea, Juan Bonnin sostuvo que las respuestas vagas o ausentes no deben ser descartadas como un dato menor. Para el investigador, el hecho de que más de la mitad de los jóvenes no dé una respuesta clasificable muestra que existe una visión del futuro cada vez más incierta, especialmente entre los sectores más vulnerables.
Especialistas consultados en el informe coincidieron en la necesidad de fortalecer la orientación vocacional en la escuela secundaria. Plantean que no se trata solo de ayudar a elegir una carrera, sino de acercar información realista sobre el mercado laboral, ampliar horizontes y generar herramientas para que los jóvenes puedan construir expectativas posibles.
El trabajo concluye que la articulación entre educación y empleo ya no puede quedar como un tema secundario. Frente a un escenario de cambios acelerados, desigualdades sociales y nuevas demandas laborales, la falta de referencias claras aparece como uno de los grandes desafíos para el futuro de los adolescentes argentinos.
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