El Saint Christopher, una de las postales históricas más reconocidas de Ushuaia, volvió a mostrar señales críticas de deterioro tras el desprendimiento de parte de su estructura de madera. El daño se registró en la zona de la popa del antiguo remolcador, que permanece encallado frente a la ciudad desde hace décadas.
La rotura reactivó la preocupación por el estado general del buque y por la falta de medidas efectivas para preservar un símbolo ligado a la historia y al paisaje costero de la capital fueguina. El paso del tiempo, la corrosión, el clima extremo y la exposición permanente al mar vienen acelerando un deterioro que ya parece difícil de revertir.
Aunque durante años se mencionaron distintos proyectos de recuperación y restauración, ninguno logró concretarse de manera sostenida. Por eso, el nuevo colapso estructural vuelve a dejar al descubierto la ausencia de una política clara para conservar este patrimonio, que forma parte de la identidad visual de Ushuaia y del recorrido turístico de miles de visitantes.
El Saint Christopher fue construido en Boston, Estados Unidos, en 1943, como remolcador de rescate para operaciones militares. Luego fue incorporado a la Marina Real Británica bajo el nombre de HMS Justice y existen versiones que lo vinculan con acciones de la Segunda Guerra Mundial, incluso con el desembarco de Normandía, aunque ese dato no fue confirmado oficialmente.
Después de regresar a Estados Unidos, el buque fue adquirido por la empresa argentina Salvamar. En 1954 llegó a Ushuaia para participar de las tareas destinadas a reflotar el Monte Cervantes, el buque de pasajeros hundido frente a la ciudad en 1930 y recordado como el “Titanic argentino”.
Durante aquella operación, el Saint Christopher sufrió fallas mecánicas y quedó varado frente a la costa ushuaiense. Con el correr de los años dejó de ser apenas un remolcador abandonado para convertirse en una imagen característica de la ciudad, fotografiada por turistas y vecinos.
Sin embargo, esa postal hoy atraviesa uno de sus momentos más delicados. El desprendimiento de parte del casco alimenta las dudas sobre cuánto tiempo más podrá resistir el histórico navío sin una intervención concreta.
El nuevo daño no solo expone el avance del deterioro, sino también el riesgo de que Ushuaia pierda definitivamente uno de sus símbolos más reconocibles. Mientras no aparezcan acciones reales de conservación, el Saint Christopher continuará hundiéndose lentamente en el abandono.
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