Las autoridades sanitarias avanzan en la investigación del brote de hantavirus ocurrido en el crucero MV Hondius, donde hasta ahora se confirmaron siete contagios y tres fallecimientos. Entre las víctimas se encuentran una turista alemana y un ciudadano británico que continúa internado en terapia intensiva en Sudáfrica tras haber dado positivo.
En las últimas horas se conoció quién habría sido el llamado “paciente cero” del episodio. Se trata de Leo Schilperoord, un biólogo y especialista en aves originario de Países Bajos, de 70 años, que realizaba junto a su esposa un extenso viaje de cinco meses por distintos países de Sudamérica.
La principal hipótesis sostiene que el hombre pudo haberse infectado durante una visita al basural municipal de Ushuaia, en Tierra del Fuego, donde participó de una jornada de observación de aves carroñeras antes de embarcarse.
El crucero partió el 1 de abril rumbo a Cabo Verde y, pocos días después, Schilperoord comenzó a manifestar síntomas compatibles con hantavirus. Presentó fiebre elevada, dolores abdominales, cefalea, diarrea y un deterioro progresivo de su estado de salud. Finalmente murió el 11 de abril mientras seguía a bordo del barco.
Tras el fallecimiento, el cuerpo permaneció en la embarcación hasta el 24 de abril, fecha en la que el buque arribó a la isla Santa Elena, en el Atlántico Sur. En ese mismo momento, su esposa Mirjam Schilperoord-Huisman, de 69 años, descendió del crucero pero comenzó a sentirse mal casi de inmediato.
La mujer fue derivada de urgencia a un centro médico en Johannesburgo, Sudáfrica, donde falleció el 26 de abril, poco después de ser internada.
La pareja vivía en Haulerwijk, un pequeño pueblo del norte neerlandés con cerca de 3000 habitantes. De acuerdo con medios locales, ambos eran ampliamente conocidos dentro de la comunidad de observadores de aves y su muerte generó gran conmoción entre familiares y colegas.
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