La caída del consumo vuelve a encender las alarmas entre los comercios y las pequeñas y medianas empresas. En una entrevista con FM Centro, Fernández analizó los últimos datos difundidos por CAME, que marcaron una baja interanual del 3,2% en las ventas minoristas durante abril, y sostuvo que la situación golpea de lleno tanto en las ventas como en las decisiones de inversión.
La dirigente empresaria afirmó que existe una fuerte distancia entre los indicadores macroeconómicos que muestra el Gobierno nacional y lo que ocurre todos los días en los mostradores. “La macro puede resultarles, pero nosotros todavía no vemos el aire”, señaló al describir el difícil momento que atraviesa el sector.
Según explicó, el problema central es la pérdida del poder adquisitivo. Fernández remarcó que los clientes no dejaron de comprar por decisión propia, sino porque directamente no cuentan con los ingresos necesarios. “La gente no viene a mi negocio porque no tiene plata. No es que no quiera, no puede”, expresó.
En ese contexto, advirtió que los consumidores modificaron sus hábitos: compran menos cantidad, buscan segundas marcas y recurren cada vez más a las tarjetas de crédito, incluso para cubrir alimentos. Además, indicó que Tierra del Fuego se ubica actualmente como la provincia con mayor nivel de endeudamiento con tarjetas del país.
La situación también impacta sobre la estructura financiera de los comercios. Fernández alertó que en las últimas semanas se registraron numerosos embargos sobre cuentas comerciales por deudas con ARCA, lo que deja a muchas empresas sin margen operativo. “Hay empresarios que tienen que elegir entre pagar sueldos o pagar contribuciones”, sostuvo.
Para graficar la profundidad de la crisis, relató el caso de un comerciante de calle San Martín que estuvo tres días sin concretar una sola venta. “Hace tres días que no abría caja”, contó, al señalar que esa realidad se repite en distintos rubros de la ciudad.
La vicepresidenta de la Cámara de Comercio de Ushuaia también cuestionó el rumbo económico actual y consideró necesario “dar un volantazo” para reactivar el consumo, proteger el empleo y evitar el cierre de más comercios. A su entender, el esquema vigente “no está dando resultado” para las PyMEs.
En paralelo, señaló que desde CAME continúan impulsando gestiones ante funcionarios nacionales y legisladores para visibilizar la situación del sector. Entre los pedidos principales figuran una nueva moratoria, medidas de alivio fiscal y una ley PyME que brinde mayor previsibilidad.
“Nosotros no somos oficialistas ni opositores. Somos la voz de las PyMEs y trabajamos con el gobierno que esté”, remarcó Fernández, al insistir en que las pequeñas y medianas empresas son uno de los principales motores del empleo en el país.
Finalmente, advirtió que muchas PyMEs ya no cuentan con margen para sostenerse si no aparece una recuperación en el corto plazo. En ese sentido, planteó que la caída del consumo, la presión fiscal y el endeudamiento de las familias conforman un escenario cada vez más difícil para el comercio fueguino.
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