La petrolera Roch profundizó su decisión de retirarse de tres concesiones hidrocarburíferas en Tierra del Fuego, en medio de un conflicto abierto con el Gobierno provincial, que mantiene frenado el proceso de reversión de las áreas y exige que la empresa continúe cumpliendo con sus obligaciones operativas, ambientales y económicas.
La compañía encabezada por Ricardo Chacra notificó formalmente su intención de dejar las áreas Río Cullen, Las Violetas y Angostura, operadas mediante una unión transitoria de empresas junto a Petrolera El Trébol, Crown Point Energía, St. Patrick Oil & Gas, Secra y Desarrollos Petroleros y Ganaderos.
El planteo empresarial incluye la devolución parcial de importantes superficies concesionadas. En el área Río Cullen se solicitó restituir más de 210 kilómetros cuadrados de un total cercano a 354 km², mientras que en Las Violetas el pedido alcanza más de 536 km² sobre una superficie concesionada de 1.210 km². En Angostura, la propuesta contempla la devolución de casi 229 km² de los más de 417 km² otorgados.
Pese a ello, el Gobierno fueguino ratificó que la reversión de áreas petroleras no puede concretarse de manera unilateral y que cualquier definición debe atravesar un procedimiento administrativo con aprobación expresa de la Provincia.
Desde el Ministerio de Energía remarcaron además que la empresa continúa siendo responsable de las concesiones hasta que el proceso finalice formalmente, incluyendo el pago de cánones, el mantenimiento operativo y la remediación ambiental de los pasivos existentes.
En ese marco, las autoridades provinciales también pusieron el foco sobre la situación ambiental de los bloques y solicitaron auditorías técnicas e informes vinculados a la integridad de las instalaciones y pozos.
Uno de los puntos de discusión gira en torno a los pasivos históricos presentes en las áreas. Roch planteó diferencias sobre las responsabilidades correspondientes a etapas anteriores de explotación, aunque desde el Gobierno provincial rechazaron ese criterio y sostuvieron que la UTE debe responder sobre la totalidad de las superficies concesionadas.
El escenario refleja además un cambio de estrategia empresarial respecto de meses atrás. Hacia fines de 2025, Roch analizaba avanzar en la renovación de concesiones fueguinas, aunque la situación comenzó a modificarse luego de que la firma obtuviera nuevas áreas convencionales en Santa Cruz, consideradas más rentables y estratégicas.
Entre esos nuevos bloques aparecen Cañadón Yatel, El Guadal-Lomas del Cuy y Cerro Piedra-Cerro Guadal Norte, donde la compañía operará asociada a empresarios ligados históricamente al desarrollo energético nacional y a Vaca Muerta.
Con ese nuevo panorama, los yacimientos fueguinos habrían dejado de ocupar un rol prioritario dentro del esquema operativo de la empresa. Según la interpretación oficial, “el pedido de reversión no responde al agotamiento natural de los yacimientos sino a una estrategia de desinversión sostenida durante los últimos años”.
La situación también vuelve a instalar el debate sobre el futuro de los yacimientos convencionales maduros en distintas provincias del país, en un contexto donde gran parte de las inversiones hidrocarburíferas se concentran en desarrollos no convencionales de mayor productividad.
Mientras tanto, crece la preocupación por el impacto económico, laboral y ambiental que podría generar el retiro acelerado de compañías privadas de áreas consideradas estratégicas para las provincias productoras.
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