El Banco Central de la República Argentina avanzó con el cierre de doce agencias regionales del Tesoro en distintos puntos del país, entre ellas la sede de Río Grande. La decisión implica el fin de una estructura operativa clave para la administración y distribución de dinero físico en Tierra del Fuego.
La medida forma parte de una reorganización interna del organismo, que busca adecuar su funcionamiento al crecimiento de la bancarización y al mayor uso de medios de pago digitales. Sin embargo, en una provincia con características geográficas particulares, la clausura del nodo local genera preocupación por el impacto que podría tener en la disponibilidad de efectivo.
La oficina de Río Grande cumplía un rol importante en el abastecimiento de billetes a bancos y cajeros automáticos. Con su cierre, la logística del dinero dependerá aún más de envíos desde el continente, principalmente por vía aérea, lo que podría provocar demoras o dificultades ante cualquier inconveniente operativo o climático.
Además de Río Grande, el Banco Central dispuso el cierre de agencias en Santa Rosa, Río Gallegos, Salta, San Juan, Posadas, Paraná, Río Cuarto, La Rioja, Formosa, Comodoro Rivadavia y Bahía Blanca. La decisión marca una reducción del despliegue territorial del organismo en el interior del país.
En Tierra del Fuego, el cierre no solo representa una modificación administrativa, sino también una pérdida de autonomía en el manejo del circulante. La provincia quedará más condicionada por la logística externa para garantizar la reposición de fondos en entidades financieras, comercios y cajeros automáticos.
Aunque los pagos digitales ganaron terreno, el efectivo continúa siendo indispensable para una parte importante de la población. En sectores con menor acceso a servicios bancarios, adultos mayores, trabajadores informales o zonas con problemas de conectividad, los billetes siguen siendo una herramienta básica para las operaciones cotidianas.
La Asociación Bancaria rechazó la medida y convocó a un paro parcial desde el mediodía de este miércoles 13 de mayo. Desde el gremio sostienen que el cierre de las delegaciones afecta fuentes laborales y debilita la presencia federal del sistema financiero.
El caso de Río Grande expone una preocupación concreta: qué ocurrirá con el abastecimiento de efectivo en una provincia alejada del continente, con dependencia aérea para el traslado de caudales y con una economía que todavía mantiene una fuerte circulación de dinero en papel.
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