Cada 30 de mayo se conmemora en Argentina el Día Nacional de la Donación de Órganos, una fecha destinada a generar conciencia sobre una decisión que puede cambiar la vida de miles de personas. Actualmente, 9.667 pacientes se encuentran inscriptos en lista de espera para recibir un trasplante de órganos o tejidos.
→ La espera por un órgano
La lista incluye a hombres, mujeres, niñas y niños que necesitan trasplantes renales, hepáticos, cardíacos, pulmonares, intestinales, combinados o de tejidos, como córneas. En muchos casos, la enfermedad limita profundamente su vida cotidiana y, para otros, el trasplante representa la única posibilidad de seguir viviendo.
→ Cantidad de donantes registrados
En ese contexto, los datos de 2025 marcaron un récord en materia de donación: se registraron 2.096 donantes cadavéricos y 253 donantes vivos, entre ellos personas que donaron un riñón a un familiar. Además, 144 voluntarios donaron médula ósea para pacientes argentinos o extranjeros que necesitaban esas células para acceder a un tratamiento.
→ La importancia de hablar sobre la donación
La directora del Instituto de Trasplante del Hospital Alemán, Vera Milovic, remarcó que donar órganos es una expresión de profunda humanidad, especialmente porque ocurre en momentos de dolor, cuando una familia puede pensar en otra persona que espera una oportunidad. También señaló que la información es clave para derribar miedos y falsas creencias, como el mito del comercio de órganos.
→ La Ley Justina y el donante presunto
La historia de Justina Lo Cane, la niña de 12 años que falleció mientras esperaba un trasplante de corazón, impulsó la sanción de la Ley 27.447 en 2018. Desde entonces, toda persona mayor de edad en Argentina es considerada donante presunta, salvo que haya manifestado su negativa. En el caso de menores de edad, la decisión corresponde exclusivamente a sus familias.
→ Más donantes, más oportunidades
Milovic también destacó que, en el caso de la médula ósea, cuanto mayor sea el número de personas registradas, más posibilidades tienen los pacientes de encontrar un donante compatible. Las experiencias de quienes fueron trasplantados hace 10, 20 o incluso 30 años muestran que, luego del trasplante, muchas personas pudieron retomar estudios, trabajos, formar familias y recuperar una vida plena.
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