Un grupo de investigadores de Chile, Brasil y Estados Unidos logró identificar una nueva especie de pingüino en la región antártica, un hallazgo considerado histórico por la comunidad científica al tratarse del primero registrado en más de un siglo.
La nueva especie fue denominada Pygoscelis kerguelensis y corresponde a un nuevo linaje dentro de los conocidos pingüinos papúa, cuya clasificación biológica fue motivo de debate durante décadas entre especialistas. El descubrimiento fue difundido por la Universidad de Berkeley y publicado en abril en la revista científica Nature Communications Biology.
El estudio fue encabezado por una investigadora chilena, junto a especialistas de distintas instituciones internacionales, y concluyó que esta población de pingüinos, ubicada en las remotas islas Kerguelen, en el océano Índico austral, presenta diferencias genéticas suficientes para ser considerada una especie distinta.
Durante más de cien años, la comunidad científica discutió si los pingüinos papúa correspondían a una única especie con variantes regionales o si existían grupos ocultos, difíciles de diferenciar a simple vista, que nunca habían sido identificados formalmente.
La investigación también analizó cómo distintas poblaciones evolucionaron según el ambiente donde viven. En el caso de los ejemplares antárticos, los científicos detectaron adaptaciones genéticas ligadas a temperaturas extremas, incluyendo mecanismos biológicos relacionados con la generación de calor corporal y el almacenamiento de grasa para sobrevivir en climas polares.
En contraste, otras poblaciones de pingüinos papúa que habitan regiones más templadas y salinas desarrollaron capacidades asociadas a la digestión, resistencia física y actividad muscular, lo que les permite recorrer mayores distancias y adaptarse a otras condiciones ambientales, incluyendo áreas cercanas a las Islas Malvinas.
Para llegar a estas conclusiones, el equipo científico secuenció el genoma completo de 64 ejemplares, comparó diferencias físicas, comportamientos reproductivos, alimentación y hábitos de supervivencia en diez colonias ubicadas en distintos archipiélagos y territorios del hemisferio sur.
Los investigadores advirtieron además que esta nueva especie enfrenta las mismas amenazas que otros pingüinos de la región, como el calentamiento global, la pérdida de hábitat, el avance de especies invasoras y el impacto de la pesca comercial sobre los ecosistemas marinos.
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