Tierra del Fuego encabeza el ranking nacional de deuda promedio entre las familias que mantienen compromisos financieros activos, según un informe privado que analizó la situación crediticia en todo el país.
El relevamiento elaborado por la consultora Analytica muestra que la provincia registra una deuda mediana de 1.126.000 pesos por persona, el valor más alto de Argentina y muy por encima de otras jurisdicciones.
Detrás de Tierra del Fuego aparecen Neuquén, con una deuda mediana de 842.000 pesos, y Santa Cruz, con 819.000 pesos. La Ciudad de Buenos Aires también figura entre los distritos con mayores niveles de endeudamiento, con un promedio cercano a los 796.000 pesos.
El estudio señala que la Patagonia concentra los montos de deuda más elevados del país, una situación que se vincula con mayores ingresos promedio, un acceso más extendido al crédito y costos de vida superiores respecto de otras regiones.
A nivel nacional, el informe advierte además sobre un incremento de la morosidad en el sistema financiero ampliado. Actualmente, el 26,9% de las personas con algún tipo de deuda presenta atrasos significativos en los pagos, lo que equivale a más de 5 millones de argentinos.
La situación resulta especialmente preocupante entre los jóvenes de entre 18 y 30 años, donde los niveles de mora se acercan al 40%, impulsados por las dificultades de inserción laboral y el deterioro de los ingresos.
Si bien Tierra del Fuego no figura entre las provincias con mayores niveles de morosidad, sí lidera el ranking nacional en cuanto al volumen de deuda por persona. El informe destaca que esta realidad refleja una fuerte presencia del crédito en la economía fueguina, aunque también expone a los hogares a mayores riesgos ante eventuales caídas de ingresos o dificultades económicas.
Los datos se conocen en un contexto de retracción del consumo, incertidumbre laboral y preocupación por el endeudamiento de las familias, especialmente en provincias donde el costo de vida continúa ubicándose entre los más altos del país.
La situación financiera de los hogares fueguinos se mantiene así bajo observación, en un escenario donde el acceso al crédito sigue siendo una herramienta clave para sostener el consumo, pero también representa un desafío creciente frente a la desaceleración económica.
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