La psicóloga especializada en ludopatía Débora Blanca alertó sobre el crecimiento sostenido de las apuestas online entre adolescentes y advirtió que la problemática se profundizó en los últimos años, impulsada por la publicidad permanente, las redes sociales y la falta de controles efectivos sobre el acceso de menores a plataformas ilegales.
La especialista recordó que uno de los momentos que marcó un punto de inflexión fue el Mundial de Qatar 2022. “Pocos meses después empezaron a llegar a consulta muchos chicos con problemas de ludopatía. Chicos, por supuesto, con sus padres, con sus familias. Chicos y padres que todavía están pagando deudas de préstamos que pidieron porque empezaron a apostar en el fútbol”, señaló.
En ese sentido, consideró fundamental comenzar a trabajar en la prevención de cara a los grandes eventos deportivos. “Tenemos que empezar a concientizar, a visibilizar, a decir cómo es mirar fútbol sin apostar. Se puede mirar el Mundial, se pueden mirar los partidos de fútbol, porque del otro lado hay una maquinaria tremenda que empuja y empuja las apuestas”, sostuvo.
Blanca remarcó que la ludopatía es una adicción con consecuencias profundas y explicó que, a diferencia de otras dependencias, las apuestas cuentan con una promoción constante. “Hay una promoción incesante del consumo de apuestas. Por eso tenemos que hablar de esto”, afirmó.
La profesional indicó que cada vez son más los adolescentes que comienzan a apostar desde edades tempranas. “Los chicos están empezando a apostar a partir de los 12 o 13 años. Hay como una línea de continuidad entre los videojuegos; de los videojuegos pasan a las apuestas”, explicó. Además, advirtió que muchos menores acceden a sitios ilegales difundidos mediante redes sociales e influencers. “Se naturalizó la apuesta entre los chicos. Y lo que tenemos que volver a decir es que es algo que está prohibido”, remarcó.
Respecto de las consecuencias, Blanca sostuvo que el problema va mucho más allá de la pérdida económica. “El ludópata no es un adicto al dinero, es un adicto a las sensaciones que la apuesta le procura”, explicó. Según detalló, quienes desarrollan una conducta problemática no sólo pierden dinero, sino también tiempo, vínculos, proyectos personales y rendimiento académico.
“Los chicos bajan el rendimiento académico, no duermen. Los chicos no están pudiendo dormir, no están pudiendo soñar”, expresó. Y agregó una reflexión que sintetiza gran parte de su preocupación: “Lo que los chicos en realidad nos están mostrando es que se les está haciendo difícil tener sueños”.
Finalmente, la especialista hizo un llamado a las familias para involucrarse activamente en la problemática. “Los padres tienen que saber que los chicos están apostando. Saberlo, tomarlo como tema, así como se les pregunta si toman alcohol o si fuman porro, preguntar si están apostando”, recomendó.
También insistió en la necesidad de fortalecer los vínculos y recuperar espacios de diálogo. “Los chicos nos están pidiendo que dejemos un poco el celular. No los estamos mirando, no los estamos escuchando, no les estamos prestando atención”, concluyó.
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