El Gobierno argentino volvió a manifestar su rechazo a las actividades de exploración y explotación de hidrocarburos impulsadas por empresas extranjeras en las Islas Malvinas, luego de que avanzara el proyecto petrolero Sea Lion en la Cuenca Malvinas Norte.
A través de un pronunciamiento oficial, la Cancillería sostuvo que la iniciativa no cuenta con autorización argentina y advirtió que constituye una acción unilateral desarrollada en un territorio cuya soberanía continúa siendo objeto de disputa entre Argentina y el Reino Unido.
El proyecto es llevado adelante por las compañías Rockhopper Exploration PLC y Navitas Petroleum, que prevén una inversión superior a los 2.000 millones de dólares en su etapa inicial. Según los planes difundidos por las empresas, las primeras perforaciones podrían comenzar en 2027, mientras que la producción de petróleo se iniciaría un año después.
Desde el Gobierno nacional remarcaron que cualquier explotación de recursos naturales en áreas sometidas a controversias de soberanía contraviene los principios establecidos por Naciones Unidas. En ese sentido, recordaron que diversas resoluciones internacionales instan a ambas partes a evitar medidas unilaterales que modifiquen la situación existente mientras la disputa permanezca sin resolver.
La administración argentina considera que el desarrollo de infraestructura petrolera y la eventual producción de hidrocarburos en la zona representan un avance que podría consolidar la presencia británica en el Atlántico Sur y generar consecuencias económicas y estratégicas en un área de especial interés para el país.
Frente a este escenario, la Cancillería anticipó que continuará impulsando acciones diplomáticas, jurídicas y administrativas para cuestionar el proyecto y defender los derechos soberanos argentinos sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.
El reclamo argentino se apoya en las resoluciones de Naciones Unidas que reconocen la existencia de una disputa de soberanía y promueven la reanudación de negociaciones bilaterales entre ambos países para alcanzar una solución pacífica y definitiva.
La explotación petrolera proyectada en la Cuenca Malvinas Norte volvió a colocar en el centro de la agenda internacional la disputa por los recursos naturales del Atlántico Sur, una región considerada estratégica por su potencial energético, pesquero y geopolítico.
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