Un equipo internacional de investigadores documentó por primera vez la presencia de residuos humanos en zonas profundas del Mar Argentino, tras una expedición científica que permitió registrar basura a casi 4.000 metros de profundidad. Entre los objetos hallados aparecieron bolsas plásticas, redes de pesca, sogas, ropa y hasta un cassette VHS localizado a más de 2.600 metros bajo el mar.
El relevamiento fue realizado por científicos de Argentina, Uruguay y Estados Unidos, con la participación de especialistas del Conicet, universidades nacionales e instituciones científicas extranjeras. Los resultados fueron publicados en la revista Frontiers in Marine Science y constituyen una primera “línea de base” para conocer qué tipo de residuos se acumulan en el fondo del margen continental argentino.
La expedición se desarrolló entre el 14 de diciembre de 2025 y el 10 de enero de 2026 a bordo del buque científico Falkor (too), del Instituto Oceánico Schmidt. Para la exploración se utilizó el robot submarino ROV SuBastian, operado a distancia desde la superficie, que filmó de manera continua en calidad 4K durante 17 inmersiones.
En total, el robot recorrió 55,6 kilómetros del fondo marino en tres sectores del margen continental argentino: la cuenca Salado-Colorado, la cuenca Colorado-Rawson y la cuenca Malvinas. Las profundidades exploradas fueron desde los 450 hasta casi los 4.000 metros. Durante el análisis de las imágenes, los investigadores contabilizaron 29 objetos de basura y detectaron residuos en 9 de las 17 inmersiones.
En diálogo con Infobae, la doctora Melisa Fernández Severini, del Instituto Argentino de Oceanografía, explicó que “en los cañones submarinos encontramos principalmente residuos plásticos y elementos vinculados a actividades marítimas, como bolsas plásticas, envases, líneas de pesca, redes, sogas y otros materiales descartados”.
La investigadora señaló que también aparecieron residuos textiles, metálicos y objetos llamativos, como el VHS hallado a más de 2.600 metros de profundidad, que los ”sorprendió bastante”. Para el equipo científico, el dato más preocupante es que estos materiales llegaron a ambientes muy alejados de la costa, de difícil acceso y donde la degradación es extremadamente lenta.
“Lo más alarmante es que estos residuos llegan a ambientes profundos, muy alejados de la costa y de difícil acceso, donde las condiciones de baja temperatura, ausencia de luz y menor oxigenación hacen que la degradación sea extremadamente lenta”, advirtió Fernández Severini. Por ese motivo, una vez que la basura llega al fondo del mar puede permanecer allí durante décadas.
La especialista remarcó que estos residuos no quedan aislados del ecosistema, sino que pueden afectar a distintas especies. “Algunos organismos pueden quedar enredados en redes o líneas de pesca; otros pueden usar los residuos como sustrato, lo que modifica artificialmente el hábitat natural. Además, los plásticos pueden fragmentarse con el tiempo, convertirse en microplásticos e incorporarse potencialmente a las redes tróficas”, afirmó.
Durante el estudio también se observaron residuos colonizados por organismos del fondo marino. “En algunos casos observamos residuos colonizados por organismos bentónicos, como anémonas, esponjas, bivalvos, poliquetos, ascidias, erizos y pequeños crustáceos. Esto muestra que la basura no queda aislada del ecosistema, sino que interactúa con la vida del fondo marino”, detalló.
La mayor concentración de basura fue registrada en el área Colorado-Rawson, donde se exploraron cañones submarinos ubicados entre los 1.000 y los 3.000 metros de profundidad. Según Fernández Severini, “esto sugiere que esos sistemas pueden actuar como zonas de retención o acumulación de materiales transportados desde zonas menos profundas o desde actividades marítimas”.
Tras el hallazgo, los investigadores remarcaron la necesidad de reconocer que la contaminación también alcanza al mar profundo argentino. “Muchas veces se piensa que la basura marina es un problema costero o superficial, pero este trabajo muestra que los residuos también llegan a cañones submarinos y fondos profundos”, sostuvo la científica.
Entre las recomendaciones, el equipo plantea fortalecer el monitoreo del margen continental argentino, mejorar la gestión de residuos vinculados a la pesca, la navegación y las operaciones offshore, además de avanzar en políticas de reducción de plásticos de un solo uso y recuperación de artes de pesca perdidas.
“La prevención es mucho más efectiva que cualquier intento de remediación posterior, porque retirar basura del mar profundo es extremadamente difícil, costoso y técnicamente limitado”, subrayó Fernández Severini.
Aunque los niveles de basura encontrados son menores que en otras regiones del mundo, los científicos advierten que el hallazgo confirma el alcance de la huella humana en zonas antes poco exploradas. “Esto recién empieza: necesitamos más campañas, más monitoreo y, sobre todo, políticas concretas que se anticipen al problema, porque una vez que la basura llega al fondo del mar profundo, prácticamente no hay forma de sacarla de ahí”, concluyó.
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