La primera irrupción de aire polar del invierno provocó fuertes bajas de temperatura, nevadas, heladas y ráfagas intensas en varias regiones del país. Aunque en los próximos días no se anticipa un nuevo episodio de igual magnitud, los especialistas advierten que todavía podrían registrarse otros ingresos de aire frío antes de que finalice la temporada.
Las olas polares se producen cuando una masa de aire muy frío avanza desde zonas antárticas o subpolares hacia el centro y norte de la Argentina. El fenómeno suele estar impulsado por sistemas de alta presión ubicados en el sur y puede generar descensos bruscos de temperatura, lluvias, nevadas y vientos fuertes.
Durante el último evento, algunas localidades patagónicas registraron mínimas cercanas a los 16 grados bajo cero, mientras que en el Área Metropolitana de Buenos Aires las temperaturas más bajas se ubicaron entre los 7 grados bajo cero y los 0 grados. Además, las máximas permanecieron por debajo de los 10 grados en amplias zonas.
Los registros históricos del Servicio Meteorológico Nacional muestran que estos episodios forman parte del comportamiento habitual del invierno argentino. Dependiendo de la metodología utilizada, los expertos estiman que durante una temporada pueden producirse entre tres y seis irrupciones polares, por lo que todavía existe la posibilidad de nuevos períodos de frío severo.
Ante este escenario, las autoridades recomiendan controlar estufas y chimeneas, ventilar los ambientes para evitar intoxicaciones con monóxido de carbono y prestar especial atención a niños y adultos mayores. También aconsejan seguir las alertas oficiales, reducir las actividades al aire libre durante los momentos más fríos y utilizar varias capas de ropa para protegerse de las bajas temperaturas.
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