El vocero presidencial Adrián Ravier se refirió al aumento de las deudas impagas y sostuvo que tanto las entidades financieras como los usuarios deberán adaptarse al regreso del crédito. Según explicó, después de varios años con escaso financiamiento, muchas personas todavía deben aprender a calcular qué nivel de endeudamiento pueden afrontar con sus ingresos.
La declaración se produjo este martes, durante una conferencia de prensa en la Casa Rosada, cuando fue consultado por los más de seis millones de argentinos que registran dificultades para cumplir con créditos personales, tarjetas y otras obligaciones vinculadas principalmente al consumo.
Ravier aseguró que la situación preocupa al Gobierno, aunque consideró que la morosidad es una consecuencia esperable cuando se amplía el acceso al financiamiento. En ese sentido, afirmó que durante los períodos de alta inflación prácticamente no existían préstamos, por lo que tampoco se observaban niveles importantes de incumplimiento.
El funcionario señaló que los bancos también tienen responsabilidad en este nuevo escenario, ya que deben mejorar sus evaluaciones antes de aprobar préstamos. Agregó que las entidades están ofreciendo refinanciaciones con plazos más extensos y tasas reducidas para intentar recuperar el dinero otorgado y facilitar el pago de las obligaciones atrasadas.
Sin embargo, el vocero también apuntó hacia los consumidores y aseguró que algunas personas utilizan sus tarjetas hasta el límite o asumen cuotas que luego resultan difíciles de afrontar. “A veces la gente se expone a riesgos de impago por no saber manejar sus propios ingresos y obligaciones”, expresó.
Para Ravier, la población debe volver a determinar cuánto puede destinar mensualmente al pago de un crédito, ya sea personal, hipotecario o prendario. Consideró que se trata de un proceso de “reaprendizaje” luego de un período prolongado sin acceso generalizado al financiamiento.
Finalmente, indicó que una eventual reducción de las tasas de interés podría mejorar las condiciones para refinanciar las deudas y permitir la aparición de nuevas líneas de crédito más económicas. Según sostuvo, ese proceso también contribuiría a impulsar la actividad económica.
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