La expansión de perros sueltos y asilvestrados volvió a encender las alarmas en Tierra del Fuego por sus consecuencias sobre la seguridad de las personas, la actividad ganadera, la salud pública y la fauna nativa. Especialistas advierten que el problema se profundizó con los años y que ya no afecta únicamente a las zonas rurales.
Frente a este escenario, distintas instituciones impulsan la campaña “Perro Suelto 0”, una propuesta orientada a reforzar la tenencia responsable y promover medidas sostenidas que permitan reducir la cantidad de animales sin control en calles, campos y áreas naturales.
Guillermo de Ferrari, docente investigador de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego y profesional del CADIC-CONICET, explicó que la iniciativa reúne a organismos académicos y estatales con el objetivo de instalar el tema en la comunidad y generar una mayor conciencia social.
El especialista señaló que el origen del fenómeno se encuentra principalmente en los perros domésticos que permanecen sueltos o son abandonados en las ciudades. Con el tiempo, muchos de esos animales se desplazan hacia sectores rurales, comienzan a reproducirse y forman grupos que sobreviven sin contacto directo con las personas.
Durante años, los ataques se concentraron especialmente sobre los rebaños de ovejas. Las pérdidas fueron tan importantes que numerosos establecimientos ganaderos optaron por reemplazar la producción ovina por la cría de vacunos, al considerar que estos animales ofrecían una mayor resistencia frente a las jaurías.
Sin embargo, De Ferrari advirtió que la problemática evolucionó y que actualmente también se registran ataques contra ganado vacuno. A esto se suma el daño sobre especies silvestres, ya que los perros necesitan alimentarse y ejercen una fuerte presión sobre la biodiversidad fueguina.
La presencia de estos animales también genera riesgos para quienes circulan por senderos, rutas y espacios turísticos. Además de las mordeduras, existe preocupación por la posible transmisión de enfermedades y por los incidentes que pueden provocar en zonas habitadas.
Si bien el fenómeno también se observa en otros puntos de la Patagonia, en Tierra del Fuego presenta características particulares por la cercanía entre las ciudades, los campos y las áreas naturales. Esta situación facilita que los perros se desplacen rápidamente desde sectores urbanos hacia ambientes rurales.
Desde la campaña remarcaron que una solución efectiva requiere controles, castraciones, identificación de mascotas, cumplimiento de las normas vigentes y compromiso de los propietarios. También consideraron necesario sostener una estrategia coordinada entre el Gobierno, los municipios, las instituciones científicas, los productores y la comunidad.
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