BGH volvió a poner en marcha sus líneas de producción en la planta de Río Grande, luego de finalizar el esquema de suspensión acordado con la Unión Obrera Metalúrgica, que había alcanzado a alrededor de 600 trabajadores.
La medida se había implementado en el marco de la fuerte retracción que atraviesa la industria electrónica fueguina. Durante el período de suspensión, los operarios efectivos percibieron la totalidad de sus salarios, de acuerdo con lo pactado entre la empresa y el gremio, lo que permitió evitar un impacto directo sobre los ingresos de cientos de familias.
Si bien el reinicio de la actividad fue recibido como una señal de alivio, la normalización de la producción no logró despejar la incertidumbre dentro de la planta. En paralelo al regreso al trabajo, continúan circulando versiones internas sobre un posible nuevo proceso de reducción de personal.
El escenario de BGH se da en un contexto complejo para todo el sector electrónico fueguino, atravesado por la caída del consumo interno, la competencia de productos importados y la incertidumbre generada por los cambios impulsados por el Gobierno nacional sobre el régimen de promoción industrial.
Desde comienzos de 2026, la empresa viene atravesando un proceso de reestructuración que incluyó finalización de contratos temporarios, retiros voluntarios y desvinculaciones de personal fuera de convenio. Según fuentes vinculadas al sector, decenas de trabajadores dejaron la firma durante los últimos meses como parte de una adecuación de la estructura productiva frente a la baja de actividad.
Ahora, la principal preocupación está puesta en las versiones sobre nuevas desvinculaciones. Fuentes internas indicaron que la empresa estaría analizando avanzar con otra reducción de su plantilla, aunque hasta el momento no existe confirmación oficial.
Entre los rumores que circulan con mayor fuerza aparece la posibilidad de que más de 40 trabajadores que actualmente se encuentran bajo cobertura de la Aseguradora de Riesgos del Trabajo no continúen prestando servicios una vez finalizados sus tratamientos médicos y administrativos. A ese grupo podrían sumarse otros operarios, lo que elevaría el número de eventuales desvinculaciones a cerca de un centenar.
Hasta el momento, ni BGH ni la Unión Obrera Metalúrgica emitieron comunicaciones oficiales sobre estas versiones. Sin embargo, la falta de información concreta mantiene un clima de preocupación entre los trabajadores, que aguardan definiciones sobre la continuidad laboral en una de las empresas más importantes del parque industrial de Río Grande.
El retorno de la producción representa una noticia positiva para cientos de familias, pero no alcanza para disipar las dudas sobre el futuro del empleo industrial en la ciudad. En un sector golpeado por suspensiones, retiros voluntarios y pérdida de puestos de trabajo, las próximas decisiones empresariales serán clave para medir la profundidad de la crisis que atraviesa la principal actividad productiva de Tierra del Fuego.
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