La licenciada en Psicología Débora Blanca advirtió sobre el crecimiento de las apuestas deportivas entre niños y adolescentes, una problemática que, según explicó, está estrechamente vinculada con el uso intensivo de teléfonos inteligentes, redes sociales y la búsqueda permanente de estímulos.
En diálogo con AIRE LIBRE FM, la profesional señaló que en los consultorios aparecen cada vez más casos relacionados con la ludopatía y otras problemáticas de salud mental asociadas al consumo digital. En ese contexto, remarcó que el acceso constante a contenidos breves, inmediatos y repetitivos genera dificultades para tolerar los tiempos de espera y el aburrimiento.
“La vida transcurre a un ritmo normal, pero los chicos están acostumbrados a la inmediatez de los videos, los reels y los contenidos que aparecen uno detrás de otro. Cuando ese estímulo desaparece, aparece un vacío que ellos identifican como aburrimiento”, explicó.
Según Blanca, esa sensación de vacío aparece cuando falta el estímulo constante que generan las pantallas y puede llevar a buscar nuevas formas de gratificación inmediata. Entre ellas, mencionó las apuestas deportivas, que se presentan como una alternativa rápida, disponible y atractiva para muchos adolescentes.
Frente a este escenario, la psicóloga sostuvo que resulta necesario abrir una discusión sobre la edad adecuada para que los niños accedan a un smartphone y a las redes sociales. “Hay países que ya están legislando sobre este tema porque las consecuencias para la salud mental y física son reales. Lo estamos viendo todos los días en los consultorios y en las instituciones”, afirmó.
Blanca también advirtió que muchos adolescentes muestran dificultades para sostener actividades que requieren tiempo, esfuerzo y paciencia. “El tema central hoy es cómo se soporta el tiempo. Todo aquello que demanda paciencia y espera se vuelve cada vez más difícil”, indicó.
Como medida preventiva, remarcó el rol fundamental de las familias en la construcción de hábitos saludables desde la infancia. En ese sentido, recomendó compartir tiempo de calidad con los niños, leerles cuentos, proponer juegos con objetos, promover actividades analógicas y evitar que permanezcan solos durante largos períodos frente a las pantallas.
“Son momentos que ayudan a construir herramientas emocionales para que, cuando crezcan, puedan enfrentar de manera más saludable las frustraciones, las desilusiones y las dificultades propias de la vida”, concluyó.
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