Un relevamiento presencial realizado en Argentina revela que uno de cada dos jóvenes de 18 a 29 años enfrenta condiciones de vulnerabilidad multidimensional. El informe, dirigido por Felipe Vega Terra, codirector de la investigación y director del Ciclo Básico Común de la Universidad de Buenos Aires, expone que la problemática involucra factores materiales, educativos y de perspectivas de futuro.
La investigación nacional encuestó a más de mil jóvenes en diferentes puntos del país. Los resultados muestran que la vulnerabilidad juvenil no se limita a la pobreza por ingresos, sino que incluye dimensiones como la desescolarización temprana, la privación material y la falta de perspectivas laborales. El estudio utilizó cuestionarios estructurados en profundidad y abordó las condiciones de vida, las creencias y las expectativas de los jóvenes argentinos.
Vega Terra explicó a Infobae en Vivo que el trabajo busca comprender el fenómeno desde una perspectiva que trasciende la medición de ingresos. “El trabajo es un relevamiento nacional que realizamos entre diciembre y enero, presencial en todo el país. Se encuestaron con cuestionarios estructurados en profundidad a más de mil jóvenes a lo largo y a lo ancho del país. El estudio tiene como objeto tratar de dar cuenta del fenómeno de la vulnerabilidad como un fenómeno multidimensional, multicausal”, detalló Vega Terra.
Metodología y alcance nacional
El estudio, según Vega Terra, aplicó una metodología presencial que permitió un acercamiento más profundo a la realidad de los jóvenes. “No es un informe que mida ingreso y defina pobreza en términos de ingreso, sino justamente trata de encontrar distintos niveles o distintas esferas que hacen al fenómeno de la vulnerabilidad en los jóvenes”, precisó.
Las encuestas presenciales diferenciaron este trabajo de otros relevamientos online, permitiendo captar testimonios directos y situaciones difíciles de declarar en entornos digitales.
La definición de vulnerabilidad adoptada por el equipo de Vega Terra se basa en dos criterios principales. Por un lado, se incluye a jóvenes cuyo máximo nivel educativo es primario completo o menos, es decir, aquellos que no superaron la educación primaria o la finalizaron de forma incompleta.
“Incluimos como jóvenes vulnerables, desde el punto de vista educativo, a todos aquellos jóvenes que tengan como máximo nivel educativo primario completo o menos”, señaló Vega Terra.
Por otro lado, el estudio considera vulnerables a quienes integran hogares que presentan al menos una privación material de acuerdo con el índice del INDEC. Este índice contempla tanto ingresos como condiciones estructurales del hogar.
“La otra condición que tomamos es la de aquellos jóvenes que integren un hogar que está incluido en alguno de los, de las dimensiones, del índice de privación material de los hogares del INDEC”, explicó el codirector.
Criterios para definir la vulnerabilidad juvenil
Vega Terra remarcó que la vulnerabilidad evaluada en el estudio es multidimensional, abarcando no solo aspectos materiales y educativos, sino también simbólicos y relacionados con la salud mental y las perspectivas de futuro. El informe destaca que, en Argentina, la escuela secundaria es obligatoria desde hace dos décadas, lo que subraya la gravedad de la desescolarización temprana en el grupo analizado.
“Cualquier joven que estuviera integrado en alguna de estas dos, de estos dos universos, lo consideramos vulnerable”, indicó Vega Terra. Además, el estudio no se limita a identificar carencias materiales, sino que explora las creencias y expectativas sobre el futuro de los jóvenes.
La investigación resalta diferencias notables según la ubicación geográfica. El 27% de los jóvenes vulnerables reside en el Área Metropolitana de Buenos Aires, mientras que el 72% pertenece al resto del territorio nacional.
“Jóvenes vulnerables alcanzan el 27% en el AMBA y el 72% se encuentra en el resto del país”, puntualizó Vega Terra. El fenómeno se intensifica a medida que se aleja de los centros urbanos más desarrollados.
Distribución geográfica y características regionales
El relevamiento muestra que la proporción de jóvenes en situación de vulnerabilidad aumenta en regiones alejadas de la ciudad de Buenos Aires y el conurbano. “En el interior del país, cuando uno se aleja de la ciudad de Buenos Aires y del conurbano y de la zona con más actividad económica, con más población, aumenta esa proporción”, explicó Vega Terra.
La investigación también analizó el fenómeno de los jóvenes “ni-ni”, es decir, quienes no estudian ni trabajan. Vega Terra señaló que aproximadamente el 20% de los jóvenes encuestados se encuentra en esta situación. Sin embargo, el informe introduce una categoría aún más restrictiva: dentro de ese universo, un tercio tampoco busca empleo ni planea hacerlo a corto plazo.
El fenómeno “ni-ni” y el nuevo “triple ni”
“Encontramos un tercio dentro de ese universo de los ni-ni que no estudian ni trabajan ni están buscando trabajo o pretenden hacerlo en el corto tiempo”, detalló Vega Terra. Este grupo representa cerca del 7% del total de jóvenes estudiados, caracterizándose por la ausencia de estudios, empleo y expectativas laborales inmediatas.
Vega Terra advirtió sobre la gravedad de este hallazgo, ya que involucra a jóvenes en plena edad económicamente activa. “Si no estudian, no trabajan y tampoco pretenden buscar trabajo, estamos hablando de un 7% del total. Es un número muy grande, muy grande”, subrayó.
El informe, titulado “Jóvenes Vulnerables en Argentina: Condiciones de vida, creencias y expectativas sobre el futuro”, concluye que la falta de perspectivas educativas y laborales representa un desafío urgente para las políticas públicas.
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