El abandono de perros y gatos se convirtió en una preocupación creciente en Tolhuin. Durante los primeros seis meses de 2026, la cantidad de casos registrados superó ampliamente el total contabilizado a lo largo de todo el año pasado, según datos difundidos por la Dirección de Salud Pública Veterinaria y Desarrollo Sostenible.
Desde el área municipal señalaron que el incremento alcanza el 103% respecto de 2025. El director de la dependencia, Ramiro Palomeque, explicó que entre las situaciones detectadas con mayor frecuencia se encuentra el abandono de perras y gatas que recientemente tuvieron crías, muchas veces dejadas en la vía pública junto a toda la camada.
Aunque reconoció que las dificultades económicas que atraviesan numerosas familias pueden tener incidencia en el fenómeno, el funcionario aclaró que ninguna circunstancia justifica desprenderse de un animal. En ese sentido, recordó que abandonar una mascota constituye una forma de maltrato y pidió analizar previamente si existen las condiciones necesarias para garantizar su cuidado.
La situación también genera consecuencias directas sobre la salud de los vecinos. Un relevamiento municipal determinó que el 49,5% de la materia fecal levantada en calles y espacios públicos contenía parásitos capaces de transmitirse a los seres humanos.
El riesgo es mayor para los niños, los adultos mayores y las personas inmunocomprometidas. Por este motivo, se reiteró la necesidad de pasear a los perros con correa y retirar sus deposiciones utilizando bolsas, una obligación que permite reducir la contaminación de veredas, plazas y sectores recreativos.
Ante el crecimiento de los casos, el Municipio recordó que se encuentran disponibles de manera gratuita los servicios de vacunación antirrábica, desparasitación y esterilización. Las autoridades consideran que estas herramientas son fundamentales para controlar la población animal y prevenir enfermedades.
Palomeque también propuso cambiar el concepto tradicional de “tenencia responsable”. Sostuvo que las personas no deben considerarse simplemente propietarias de una mascota, sino cuidadoras responsables, con el compromiso de brindar alimentación, atención veterinaria, protección y un espacio adecuado durante toda la vida del animal.
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