El secretario general de UTHGRA Tierra del Fuego, Ramón "Moncho" Calderón, confirmó que finalmente serán 22 los trabajadores gastronómicos que perderán sus puestos laborales tras la fuerte caída de la actividad en uno de los comedores que presta servicios a la industria electrónica. El dirigente aseguró que el gremio atravesó semanas de negociaciones para intentar evitar los despidos y remarcó que el objetivo fue "que el daño sea el menor posible".
En diálogo con FM del Pueblo, Calderón explicó que la situación se agravó por la drástica reducción en la cantidad de comensales. "La verdad está bastante complicado. Hace un par de meses habíamos hablado de este tema y no nos venía golpeando de lleno, pero llegó el momento. Esa unidad de negocio perdió prácticamente el 90% de todo al no tener comensales", sostuvo, al describir el escenario que terminó afectando a los trabajadores del sector.
El dirigente señaló que inicialmente había 35 puestos laborales en riesgo, aunque tras las gestiones del sindicato se logró reducir esa cifra. "Entre todas las charlas logramos que sean solo 22. Tampoco es un logro para nosotros, sino tratar de que el daño sea el menor posible", afirmó.
Respecto de las condiciones de desvinculación, Calderón explicó que el gremio rechazó que los despidos se concretaran bajo el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, que contempla el pago del 50% de la indemnización. "Seguimos en la discusión planteándole a la empresa que no sea con el 247, porque significa pagar el 50% de lo que debería ser la liquidación real", indicó.
Como resultado de las negociaciones, señaló que se alcanzó una propuesta para que los trabajadores perciban el 70% de la indemnización correspondiente. Al explicar la postura del sindicato ante la asamblea de trabajadores, manifestó que "es preferible irse con el 70% y no con el 50%, y después reclamar judicialmente el 30% restante", al considerar que un juicio laboral puede extenderse durante varios años.
Calderón reconoció que ninguna alternativa era satisfactoria, ya que el principal objetivo siempre fue preservar las fuentes de empleo. "Lo que más nos gustaría es decir que salvamos a todos los compañeros, pero la empresa plantea que ya no hay trabajo. Los mismos trabajadores ven que se desarmó la panadería y hasta se llevaron las máquinas", expresó.
Finalmente, sostuvo que el conflicto refleja la difícil situación que atraviesa la actividad industrial en Tierra del Fuego. "Lo que más quiere uno es que los trabajadores tengan su puesto de trabajo y la tranquilidad de poder llevar el bienestar a toda la familia. Hoy estamos sufriendo este golpe fuerte por estas decisiones; Tierra del Fuego y Río Grande siempre tuvieron como potencial a las fábricas y hoy estamos pagando las consecuencias", concluyó.
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