La pérdida de actividad económica en Tolhuin no solamente impacta sobre los comercios, sino que también comienza a reflejarse en las posibilidades laborales y habitacionales de quienes viven en la localidad. El presidente de la Cámara de Comercio, Manuel Barrientos, advirtió que la combinación de ingresos limitados, escasa oferta de empleo y costos crecientes genera un panorama cada vez más complejo.
Según explicó, la estructura laboral de la ciudad ofrece pocas alternativas y existe una marcada diferencia entre los distintos sectores. Como referencia, indicó que un trabajador municipal puede percibir entre un millón y 1,2 millones de pesos mensuales, mientras que dentro de la actividad comercial algunos salarios pueden ubicarse cerca de 1,7 millones de pesos, aunque aclaró que se trata de valores estimativos.
Uno de los principales problemas aparece al momento de intentar acceder a una vivienda propia. Barrientos consideró que con esos ingresos resulta prácticamente imposible reunir las condiciones necesarias para obtener determinados créditos hipotecarios. “¿Vos pretendés que cobrando, supongamos, uno o dos millones, el banco me va a dar para una vivienda? Imposible”, expresó.
El mercado de alquileres también está condicionado por la capacidad económica de las familias. De acuerdo con las referencias aportadas por el dirigente comercial, una vivienda de una habitación puede encontrarse alrededor de los 400 mil pesos mensuales, mientras que una propiedad de dos dormitorios puede alcanzar aproximadamente los 600 mil. Si bien son cifras inferiores a las que se manejan en Río Grande o Ushuaia, sostuvo que responden directamente al nivel de ingresos existente en Tolhuin.
La crisis, además, modificó el destino de numerosas propiedades. Casas que durante años fueron utilizadas exclusivamente los fines de semana comenzaron a incorporarse al mercado de alquiler permanente, debido a que sus propietarios buscan obtener un ingreso adicional. “La gente que alquilaba la casa de fin de semana la está alquilando ahora por mes. Por más que se la rompan, necesitan un ingreso”, describió.
Ante este contexto, Barrientos planteó la necesidad de generar respuestas conjuntas entre comerciantes, autoridades y distintos sectores de la comunidad. “No nos salvamos solos”, afirmó, y consideró que frente a una crisis de estas características resulta necesario dejar de lado las diferencias, aportar propuestas y establecer una estrategia común que permita recuperar actividad, generar empleo y mejorar las perspectivas económicas de la ciudad.
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