La Armada Argentina confirmó que durante 2026 concretará la baja definitiva del sistema de armas Súper Étendard, cerrando una etapa de más de cuatro décadas para uno de los aviones más emblemáticos de la Aviación Naval y especialmente recordado por su participación en la Guerra de Malvinas.
La decisión se encuentra incluida en el denominado Plan Dédalo, un programa de reestructuración y modernización de la Aviación Naval que contempla cambios en el despliegue de unidades, actualización de capacidades y reemplazo progresivo de sistemas que quedaron tecnológicamente rezagados.
El anuncio fue realizado por el comandante de la Aviación Naval, contraalmirante Román Enrique Olivero, durante una ceremonia desarrollada en la Base Aeronaval Punta Indio. Si bien todavía no se comunicó la fecha puntual de la desprogramación, la Armada estableció que el retiro se producirá antes de finalizar este año.
Los Súper Étendard ocupan un lugar destacado en la historia militar argentina. De los 14 aviones adquiridos originalmente, cinco habían sido recibidos antes del conflicto de 1982 y fueron utilizados por la Segunda Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque. Equipados con misiles antibuque AM39 Exocet, participaron de las operaciones que alcanzaron al destructor HMS Sheffield y al buque logístico Atlantic Conveyor. La unidad fue posteriormente condecorada por su actuación durante la guerra.
Con el paso de los años, sostener el sistema se volvió cada vez más difícil debido a la falta de repuestos, la discontinuación de componentes y los elevados requerimientos necesarios para recuperar las aeronaves. Aunque hacía tiempo que permanecían sin actividad operativa, la nueva decisión formaliza definitivamente su salida del inventario activo.
A esa historia se sumaron otros cinco Super Étendard Modernisé adquiridos usados a Francia. El acuerdo aprobado en 2018 contempló las cinco aeronaves, repuestos, equipos, herramientas y un simulador por un valor oficial de 12,55 millones de euros. Sin embargo, esos aparatos tampoco lograron incorporarse plenamente al servicio operativo argentino.
Entre los principales inconvenientes aparecieron dificultades para obtener componentes indispensables para garantizar condiciones seguras de vuelo, particularmente elementos vinculados con los asientos eyectables de fabricación británica, además de otros problemas derivados de la antigüedad y falta de soporte del sistema.
La baja definitiva marcará así el final de una aeronave estrechamente ligada a la historia de la Aviación Naval argentina. Su retiro se producirá en momentos en que la Armada busca reorganizar y modernizar sus capacidades para las operaciones de vigilancia, control marítimo y defensa durante los próximos años.
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