Tierra del Fuego fue la provincia más afectada por la retracción de las nuevas construcciones en la Patagonia Sur. Entre enero de 2021 y mayo de 2026, la superficie autorizada para iniciar obras disminuyó un 47,8% en la provincia, según un informe del Observatorio de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco.
El relevamiento, basado en 65 mediciones, reflejó que el retroceso acumulado en el conjunto de la región alcanzó el 33,9%. La contracción fue considerablemente superior a la registrada en todo el país, donde la baja se ubicó en el 11,9% durante el mismo período.
La variación por provincia fue la siguiente:
• Tierra del Fuego: caída del 47,8%.
• Chubut: disminución del 31,4%.
• Santa Cruz: retroceso del 5,6%.
Pese al escenario desfavorable, Chubut continúa concentrando la mayor cantidad de metros cuadrados autorizados para obras nuevas. La provincia representa cerca del 52% de la actividad regional, con un promedio de 27.244 metros cuadrados por período. Tierra del Fuego alcanza los 14.534 metros cuadrados, mientras que Santa Cruz registra 10.260.
En conjunto, las tres jurisdicciones promedian alrededor de 52.000 metros cuadrados autorizados, equivalentes al 3,72% del total nacional. El estudio también advirtió que la construcción patagónica presenta una mayor inestabilidad, con una variación cercana al 20%, frente al 12% observado en el promedio argentino.
Los permisos de edificación son considerados un indicador anticipado del movimiento económico, debido a que cada nuevo proyecto impulsa la contratación de trabajadores, la adquisición de materiales y distintas actividades comerciales. Por ese motivo, la caída sostenida de las autorizaciones podría traducirse en una menor inversión privada y un debilitamiento de la economía urbana.
El informe señaló que la recuperación del sector dependerá de la disponibilidad de créditos para desarrolladores, la ampliación de la infraestructura y un escenario de mayor previsibilidad. Estas herramientas resultan especialmente importantes en la Patagonia, donde los costos logísticos, laborales y climáticos incrementan las dificultades para concretar nuevos emprendimientos.
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