La continuidad de Sueño Fueguino quedó seriamente comprometida después de que la Comisión del Área Aduanera Especial (CAAE) rechazara la posibilidad de que la empresa textil siguiera operando bajo los beneficios del régimen promocional. La resolución profundizó la incertidumbre sobre el futuro de la planta y sus trabajadores.
Rodrigo Cárcamo, dirigente del sector, explicó en Radio Provincia que la decisión fue adoptada durante la última reunión de la comisión, donde los representantes nacionales reunieron los votos necesarios para impedir la continuidad del esquema vigente. “Se negó la continuidad de la operación de Sueño Fueguino y, por ende, pierde los beneficios del subrégimen”, precisó.
La firma podía mantener su actividad mediante una medida cautelar, pero ese recurso judicial volvió a quedar sin efecto. Ante este escenario, representantes sindicales iniciaron contactos con autoridades gremiales nacionales para conocer si existe alguna alternativa que permita sostener la producción.
Cárcamo admitió que el cierre de la fábrica y la pérdida de puestos laborales aparecen como posibilidades concretas. “Lamentablemente, entiendo que sí”, respondió al ser consultado sobre ese riesgo. No obstante, señaló que los abogados de la compañía continúan buscando “otro tipo de resquicio legal” para evitar la paralización definitiva.
A la dificultad judicial se suma una coyuntura económica desfavorable para toda la actividad industrial. Según el dirigente, la empresa dispone de pocas opciones debido a que la caída de la cautelar se produce en medio de una contracción del consumo y de crecientes problemas para el sector textil.
El referente también aclaró que la situación de Sueño Fueguino no se replica de manera automática en las demás compañías del rubro. Se trata de un caso particular, originado en la determinación de su propietario de no adherir al nuevo decreto y recurrir a la Justicia para reclamar condiciones similares a las otorgadas a las industrias electrónicas y plásticas.
Mientras aguardan una definición empresarial, el gremio mantiene un seguimiento permanente del conflicto. “Nuestra mayor preocupación va a ser cuál va a ser el futuro de nuestros compañeros y compañeras”, remarcó Cárcamo.
El dirigente explicó, además, que las certezas demoran en llegar a Tierra del Fuego porque las principales decisiones empresariales se toman en Buenos Aires. Los responsables locales administran las operaciones cotidianas, pero no cuentan con autoridad para resolver cuestiones relacionadas con la continuidad de las plantas.
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