El pago del alquiler se convirtió en la principal prioridad para el 48% de las personas que enfrentan dificultades para cubrir todos sus gastos mensuales. En el extremo opuesto aparece la tarjeta de crédito: apenas el 7% de los consultados señaló que primero cancela el resumen.
Los datos surgen de un estudio realizado por la consultora Brain Network a mediados de junio de 2026. El relevamiento muestra que, después del alquiler, el 20% decide abonar los servicios y el 11% destina sus recursos iniciales a las compras cotidianas.
La elección responde a la urgencia que representa cada compromiso. Acumular una deuda con el propietario puede poner en riesgo la vivienda, mientras que la falta de pago de las facturas puede derivar en el corte de servicios esenciales. En cambio, postergar la tarjeta genera intereses y perjudica el historial financiero, pero sus consecuencias no suelen ser inmediatas.
Lionel Holzman, directivo de Brain Network, sintetizó el comportamiento al señalar que “las personas priorizan sus necesidades básicas”. El especialista advirtió que la reducción del dinero disponible obliga a relegar las obligaciones financieras y ayuda a comprender el crecimiento de la morosidad.
El problema se profundiza cuando la tarjeta deja de utilizarse para adquisiciones planificadas y comienza a financiar alimentos u otros consumos indispensables. Holzman explicó que ese mecanismo puede generar una deuda cada vez más difícil de afrontar, debido a que el resumen mensual termina compitiendo con los mismos gastos que le dieron origen.
Desde la Confederación Argentina de la Mediana Empresa también relacionaron el fenómeno con la pérdida de poder adquisitivo. Salvador Femenía, vocero de la CAME, sostuvo que “el sueldo evidentemente no alcanza” y señaló que la restricción de ingresos de la clase media trabajadora también se refleja en la caída del consumo.
La situación aparece reflejada en los registros del sistema financiero. El Banco Central informó que la mora de las financiaciones a las familias alcanzó el 12,8% en junio, mientras que la irregularidad del crédito total destinado al sector privado se ubicó en el 7,6%. Banco Central de la República Argentina
El estudio de Brain Network también menciona una morosidad bancaria regional del 2,71% en América Latina. Sin embargo, la comparación debe tomarse con cautela: el 12,8% informado para la Argentina corresponde específicamente al financiamiento de los hogares y no al conjunto de la cartera bancaria.
La pérdida de capacidad económica no se limita al pago de las deudas. El 44% de los encuestados afirmó que actualmente puede ahorrar menos que un año atrás, mientras que el 17% espera un deterioro de su situación durante los próximos meses.
Ante este panorama, el 73% consideró atractiva la posibilidad de postergar durante un mes el vencimiento de sus obligaciones financieras. Para Holzman, las entidades podrían responder con “soluciones que aporten flexibilidad” y acompañen a sus clientes en períodos de mayor presión.
La alternativa puede representar un alivio transitorio, aunque no resuelve la insuficiencia de los ingresos. Si la postergación incluye intereses, la deuda continuará creciendo y el compromiso trasladado al mes siguiente podría resultar todavía más difícil de cancelar.
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