Las farmacias de Río Grande registran una caída en la cantidad de prestaciones diarias, en un escenario marcado por la pérdida de poder adquisitivo de los pacientes y el crecimiento del número de bocas de expendio en la ciudad.
El farmacéutico Bruno Moreno, titular de Farmacia Moreno, analizó la situación del sector en diálogo con el programa “Un gran día”, y explicó que la baja no responde a un solo factor.
“La baja en la cantidad de prestaciones que vemos es porque muchos pacientes se encuentran inhabilitados para poder comprar algunos medicamentos”, señaló Moreno, al advertir que muchas personas tienen cada vez más dificultades para acceder a los tratamientos que necesitan.
A ese contexto se suma la mayor cantidad de farmacias funcionando en Río Grande. “Ha crecido la cantidad de farmacias en la ciudad y eso también hace que se redistribuya, creo que eso nos ha pasado a todos en general”, indicó.
Moreno también se refirió a la estructura de precios del sector y aclaró que las farmacias no son las que definen los valores de los medicamentos. “Lo que tiene la farmacia en particular es que el precio lo coloca el sistema, lo coloca el laboratorio”, explicó.
En ese sentido, remarcó que el margen de rentabilidad no es amplio y que la actividad depende principalmente del volumen de ventas. “No es que tenemos un margen de utilidad grande, nuestro sostén es la cantidad de unidades en realidad. Siempre fue así”, sostuvo.
El farmacéutico cuestionó además los intentos de avanzar con una mayor desregulación en la venta de medicamentos. “Se está intentando desregular con esto de venta libre, que ya existió hace muchos años atrás en la Argentina y no aportó nada, al contrario, encareció los medicamentos”, afirmó.
Respecto a la posibilidad de vender medicamentos fuera de farmacias, Moreno recordó que la medida aún se encuentra suspendida. “Es un tema aparte, el tema de los quioscos y los medicamentos también está en discusión, porque todavía está suspendida esa medida, ha sido apelada por la confederación”, señaló. Y agregó: “Hoy todavía no hay una autorización, por eso tampoco lo vemos en los supermercados”.
El profesional también marcó las diferencias entre el canal farmacéutico y otros posibles puntos de venta. “Todos los días recibimos notificaciones de ANMAT sobre productos que se retiran del mercado. Muchas veces los laboratorios detectan una falla en un producto, nos piden que lo saquemos del mercado y se lo devolvamos. El almacenero no creo que reciba esa información”, detalló.
En esa línea, planteó dudas sobre los controles que podrían aplicarse fuera del ámbito farmacéutico. “La fiscalización nos controla nuestro ejercicio, nuestra presencia, que tengamos el blíster no fraccionado, nos sanciona si lo tenemos de esa forma. En el ámbito fuera de la farmacia, ¿quién controla ahí?”, cuestionó.
Finalmente, Moreno advirtió sobre los riesgos sanitarios que puede generar la venta de medicamentos sin el control adecuado. “En la Argentina ya pasó cuando se quiso permitir ese tipo de procedimientos y hubo casos de, lamentablemente, fallecimiento de personas por utilizar medicamentos falsificados”, recordó.
“Porque esos medicamentos, cómo sabe uno que están en condiciones”, planteó el farmacéutico, y cerró con una advertencia sobre la importancia de preservar el control profesional: “Hay que entender que el medicamento no es un producto más, básicamente saber que estamos hablando de salud”.
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