Las Armadas de Argentina y Chile iniciaron en Puerto Williams una nueva edición del ejercicio combinado Viekaren XXV, una maniobra binacional que se desarrolla en el Canal Beagle y que busca fortalecer la cooperación ante emergencias marítimas en una de las zonas estratégicas del extremo sur.
El operativo se lleva adelante en un contexto particular, luego del cruce diplomático generado por declaraciones del jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Argentina, brigadier general Gustavo Valverde, quien afirmó: “Magallanes, el sur y el Drake, todo eso es soberanía, hay que mantener ahí, hay que hacer presencia”. Sus dichos provocaron la reacción del Gobierno chileno, que reivindicó como “indiscutible” su soberanía sobre el Estrecho de Magallanes y anticipó una nota formal de protesta.
Frente a la controversia, la Cancillería argentina tomó distancia de esas expresiones y recordó que la posición oficial del país se encuentra determinada por el Tratado de Límites de 1881 y el Tratado de Paz y Amistad de 1984.
En paralelo al intento diplomático por desactivar el conflicto, unidades navales y aéreas de ambos países comenzaron a operar de manera conjunta en aguas australes. El ejercicio Viekaren, cuyo nombre de origen yagán está asociado al concepto de confianza, se realiza desde 1999 y constituye uno de los principales mecanismos de cooperación militar entre Argentina y Chile.
La edición de este año se extenderá hasta el 28 de agosto y contempla la conformación de una Fuerza de Tareas Naval Binacional, con el objetivo de simular la asistencia a un buque siniestrado. Durante la maniobra se entrenan procedimientos de búsqueda y rescate, salvamento, control de contaminación marina, asistencia a embarcaciones, comunicaciones y coordinación entre fuerzas.
La Armada Argentina participa con el patrullero oceánico ARA “Contraalmirante Cordero”, actualmente destacado como buque de estación en Ushuaia, junto con la lancha rápida ARA “Indómita” y las lanchas patrulleras ARA “Clorinda” y ARA “Baradero”.
Por su parte, Chile despliega los patrulleros de servicios generales ARCH “Isaza” y ARCH “Sibbald”, además de las lanchas ARCH “Alacalufe” y ARCH “Hallef”, pertenecientes al Distrito Naval Beagle. A estos medios se suma el Destacamento Aeronaval Puerto Williams.
Una de las novedades de esta edición es la incorporación de un componente aeronaval más definido, con la participación de un helicóptero naval UH-05 Bolkow de Chile y un Beechcraft B-200 Cormorán de la Aviación Naval argentina. Esta presencia amplía el radio de acción del operativo y permite entrenar respuestas más rápidas ante emergencias en zonas donde los buques pueden tener mayores limitaciones.
El ejercicio se desarrolla en un escenario de alto valor geopolítico. El Estrecho de Magallanes, el Canal Beagle y el Pasaje de Drake son vías clave de comunicación entre los océanos Atlántico y Pacífico, pero también forman parte de las rutas de acceso a la Antártida y de un espacio marítimo cada vez más relevante para la vigilancia, la logística y el control de actividades económicas.
Ushuaia y Puerto Williams, desde donde se despliega esta nueva edición del Viekaren, son además plataformas centrales de proyección hacia la Antártida. Para Argentina, Ushuaia cumple un rol estratégico en la política sobre el Atlántico Sur, Malvinas y el continente blanco. Para Chile, Punta Arenas y Puerto Williams ocupan un lugar equivalente dentro de su proyección austral y antártica.
En ese marco, la cooperación militar entre ambos países convive con intereses estratégicos propios. Viekaren, al igual que la Patrulla Antártica Naval Combinada que realizan ambas marinas durante el verano austral, demuestra que los mecanismos conjuntos se mantienen activos aun cuando existen tensiones políticas y diferencias de fondo.
La discusión también se vincula con la presencia militar, la navegación y la seguridad energética en la región. En el área austral funcionan actividades petroleras y gasíferas, como el Área Magallanes de la Cuenca Marina Austral, donde YPF y ENAP Sipetrol Argentina mantienen una asociación desde 1991 para la explotación de hidrocarburos.
En paralelo, Argentina busca reforzar su presencia en Tierra del Fuego y sostener el papel de Ushuaia como plataforma logística y militar. En ese esquema aparece el proyecto de Base Naval Integrada, pensado para fortalecer la presencia nacional en el Atlántico Sur y mejorar el apoyo a las operaciones antárticas, aunque la iniciativa acumula demoras vinculadas al financiamiento.
Así, el Viekaren XXV se realiza en medio de un clima diplomático sensible, pero también como una señal de continuidad en la cooperación operativa entre Argentina y Chile para responder ante emergencias marítimas en una región clave para la soberanía, la conectividad bioceánica y la proyección antártica.
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