Desde este lunes 31 de agosto comienza a estar disponible en la Argentina el sistema de Cobro con Transferencia (CCT), una nueva modalidad creada por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) para facilitar el pago periódico de cuotas de préstamos desde cuentas bancarias y billeteras virtuales.
La herramienta no habilita a bancos, fintech o financieras a retirar dinero de cualquier cuenta de un deudor de manera automática. Para utilizarla será indispensable que la persona otorgue previamente un consentimiento explícito sobre la cuenta que quedará vinculada al mecanismo de cobro. Esa autorización podrá ser cancelada posteriormente por el usuario.
El CCT fue establecido mediante la Comunicación “A” 8406 del Banco Central y, en esta primera etapa, estará destinado al cobro de conceptos vinculados con préstamos. La normativa contempla operaciones con cuotas fijas e iguales durante la vigencia del contrato, con determinadas excepciones relacionadas con intereses por mora, punitorios o seguros.
Cómo se realizarán los débitos
Una de las principales novedades es que el consentimiento deberá otorgarse una sola vez al momento de incorporar la cuenta al sistema. A partir de esa autorización, el prestamista podrá iniciar el cobro de las cuotas en las fechas previstas.
Sin embargo, existen límites. El Banco Central determinó que por cada vencimiento habrá un intento inicial y, si no puede concretarse el pago, podrán efectuarse solamente dos reintentos: uno a las 48 horas y otro a las 96 horas.
Además, la entidad deberá comunicar electrónicamente al cliente, durante el día hábil anterior, que se producirá el débito correspondiente. El objetivo es que el usuario conozca anticipadamente el movimiento que impactará sobre sus fondos.
La autorización puede darse de baja
El consentimiento no será permanente ni irrevocable. La regulación establece que el titular podrá solicitar su baja inmediata mediante los canales electrónicos tanto del prestamista como de la entidad o plataforma donde mantiene la cuenta que había autorizado para los débitos.
Cancelar esa autorización, de todos modos, no significa eliminar la obligación asumida. La deuda del préstamo continúa existiendo y el acreedor podrá reclamar su pago por las vías correspondientes.
Otro aspecto central es que no cualquier empresa podrá utilizar el CCT. El Banco Central restringió su utilización a entidades financieras y proveedores no financieros de crédito que estén debidamente habilitados.
El 30% que establece la normativa
La regulación también incorpora una protección destinada a limitar el nivel de endeudamiento. El BCRA fijó que, al momento de originarse el crédito, la relación entre el valor de la cuota y los ingresos del cliente no podrá superar el 30%.
Esto significa que el 30% funciona como un límite de la relación cuota-ingreso al concederse el préstamo y no como una autorización general para retirar hasta ese porcentaje de cualquier salario o cuenta que posea la persona.
El nuevo mecanismo también establece un arancel mínimo del 0,6% que estará a cargo de los prestamistas y determina que la responsabilidad ante situaciones de fraude recaerá sobre quien otorgó el crédito.
Un cambio que llega con fuerte crecimiento de la mora
La implementación del nuevo sistema se produce en momentos en que las dificultades para pagar créditos alcanzan a una cantidad creciente de familias argentinas.
Una estimación de la consultora 1816, elaborada a partir de la información de la Central de Deudores, calculó que durante julio unas 5,9 millones de personas registraban algún tipo de deuda familiar en situación irregular entre entidades financieras y no financieras.
La cifra representa aproximadamente al 28% de los 20,8 millones de argentinos que mantienen deudas con alguna entidad. La morosidad de las familias habría subido del 12,77% registrado en junio al 12,94% en julio.
El deterioro aparece con especial fuerza entre las entidades no financieras. Según el mismo relevamiento, la irregularidad en los créditos otorgados por ese segmento alcanzó el 33,7%, mientras bancos y fintech incrementaron durante los últimos meses las refinanciaciones y revisaron sus estrategias frente al crecimiento de los atrasos.
En este escenario, el Cobro con Transferencia busca establecer un mecanismo uniforme para que bancos y proveedores de crédito puedan gestionar el pago periódico de préstamos. La diferencia fundamental para los usuarios es que el sistema necesita autorización previa: la existencia de una deuda, por sí sola, no permite que una entidad retire fondos libremente de cualquier cuenta o billetera virtual de la persona.
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