El Gobierno nacional decidió postergar hasta octubre la actualización de los impuestos que impactan sobre el precio de los combustibles. De esta manera, durante septiembre no se aplicará el incremento impositivo que estaba previsto para las naftas y el gasoil, evitando que ese componente genere una nueva suba en los surtidores desde el comienzo del mes.
La medida alcanza al Impuesto sobre los Combustibles Líquidos y al Impuesto al Dióxido de Carbono, cuyos nuevos valores debían comenzar a regir desde el 1° de septiembre. Sin embargo, el Ejecutivo resolvió mantener durante todo el mes el esquema vigente en agosto y trasladar la actualización para el 1° de octubre.
La decisión busca impedir que los incrementos acumulados de los tributos se trasladen directamente al valor final que pagan los automovilistas. Al mismo tiempo, el Gobierno intenta contener el impacto que una suba de los combustibles podría generar sobre el transporte, los costos de producción y distintos bienes y servicios que dependen de la logística.
Los aumentos impositivos pendientes corresponden a actualizaciones acumuladas de períodos anteriores, incluyendo partes de 2024, 2025 y los primeros trimestres de 2026. No es la primera vez que el Ejecutivo demora su aplicación: durante los últimos años utilizó reiteradamente este mecanismo para evitar que todo el ajuste tributario llegue de manera inmediata a los surtidores.
La postergación no significa, sin embargo, que las petroleras estén impedidas de modificar sus precios durante septiembre por otras variables comerciales, como el valor internacional del petróleo, el tipo de cambio o sus costos internos. Lo confirmado es que durante septiembre no habrá un aumento de las naftas y el gasoil provocado por la actualización de estos impuestos, que recién volverá a estar prevista desde octubre.
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