Un informe solicitado por el Tribunal de Cuentas a la Universidad Nacional de Cuyo, en el marco de la Auditoría RUPE, Acogimiento Familiar y deudas recíprocas, analizó el consumo prestacional de esta población y expuso el peso que tienen las pensiones RUPE dentro del gasto sanitario de la Provincia.
El trabajo fue aprobado mediante la Resolución Plenaria N.º 118, del 31 de julio de 2026, y elaborado por el Laboratorio de Gestión Integral de Servicios de Salud de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Cuyo.
Según el relevamiento, las prestaciones sanitarias de la población RUPE “posee características estructuralmente permanentes con un peso significativo de las prestaciones de sostén y mantenimiento de la salud”. Para arribar a las conclusiones, se tomó como base el consumo registrado durante el primer semestre de 2025.
En ese período se analizó una población de 528 beneficiarios, de los cuales 486 pertenecen a la categoría RUPE Discapacidad, 37 a RUPE Vejez y 5 a RUPE Acogimiento Familiar.
A partir de la información consolidada entre enero y junio de 2025, el informe registró un gasto prestacional aproximado de $4.392.494.628 correspondiente a beneficiarios RUPE y Acogimiento Familiar.
Para calcular el gasto promedio mensual y por paciente consumidor, los valores fueron actualizados a marzo de 2026 mediante el índice de inflación de salud de la región patagónica del INDEC. Con esa actualización, el gasto promedio mensual por paciente fue estimado en $1.866.741 para RUPE Discapacidad, $1.332.006 para RUPE Vejez y $74.597 para Acogimiento Familiar.
De esta manera, a valores actualizados, las pensiones RUPE demandan un gasto mensual promedio de $956.513.826.
El documento señala que “la estructura de consumo por tipo de afiliado evidencia que los afiliados RUPE Discapacidad concentran la mayor participación relativa del gasto prestacional”.
Además, explica que esa situación se vincula con la permanencia temporal dentro del sistema, el aumento progresivo de la esperanza de vida, la necesidad de prestaciones permanentes y el alto requerimiento de apoyo terapéutico. También menciona una mayor utilización de medicamentos especiales, internaciones domiciliarias o institucionales prolongadas y el uso frecuente de tecnologías sanitarias de apoyo.
“Desde una perspectiva financiera, ello genera un efecto acumulativo de largo plazo, dada que cada nuevo beneficiario RUPE incorpora un flujo de gasto sanitario que probablemente se sostendrá durante décadas”, advierte el informe.
Finalmente, el análisis concluye que “el comportamiento del consumo prestacional RUPE, no constituye un fenómeno coyuntural, sino estructural y progresivo, motivo por el cual resulta imprescindible desarrollar políticas sostenidas de gestión, control y financiamiento que permitan garantizar la sustentabilidad futura del sistema sanitario provincial”.
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