La industria electrónica de Tierra del Fuego atraviesa una fuerte contracción laboral que podría profundizarse con los cambios introducidos en el proceso productivo de aires acondicionados. Un informe elaborado por Pedro Schvartzman y Rafael Horacio Correa advierte que el empleo del sector cayó un 47,1% entre el máximo registrado en 2016 y el promedio de 2025, mientras que en abril de este año la cantidad de trabajadores descendió a 3.987, el nivel más bajo desde 2010.
El trabajo, denominado “Crisis Industrial y Laboral en Tierra del Fuego – Resolución 351/26”, analiza especialmente las consecuencias de la nueva normativa nacional y plantea que sus efectos deben observarse dentro de un proceso más amplio de reducción de las exigencias de integración productiva. Para sus autores, el escenario ya no respondería solamente a una caída circunstancial de la actividad, sino a cambios estructurales en la manera de producir dentro de las fábricas fueguinas.
La Resolución 351/26 modifica el proceso productivo de los equipos de aire acondicionado y establece un plazo de 180 días para la adecuación de las empresas. Según detalla el informe, el nuevo esquema permite incorporar desde el exterior subconjuntos con un mayor nivel de terminación, entre ellos tuberías preconformadas, motores, turbinas, placas electrónicas encapsuladas y determinadas estructuras completas.
Esto permitiría reducir operaciones que hasta ahora debían desarrollarse dentro de las plantas de Tierra del Fuego, como el doblado de caños, las soldaduras de circuitos y el armado manual de diferentes componentes. A partir de estimaciones sectoriales, Schvartzman y Correa advierten que la modificación podría derivar en una reducción de al menos el 50% del personal de línea vinculado con la fabricación de aires acondicionados.
Los autores señalan que el impacto no debería medirse únicamente por la cantidad de equipos terminados que continúen saliendo de las fábricas, sino también por el volumen de trabajo industrial que efectivamente se realiza en la provincia antes de obtener el producto final. Hasta ahora existían determinadas operaciones obligatorias y requerimientos para incorporar insumos nacionales, algunos con niveles de integración que, dependiendo del componente, podían oscilar entre el 30% y el 70%.
Los datos laborales incorporados al estudio muestran que el deterioro del sector lleva varios años. Según información de la Fundación FINNOVA elaborada sobre registros del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial y de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, en diciembre de 2016 la electrónica fueguina alcanzó los 12.019 trabajadores.
Durante 2025, el promedio descendió hasta los 6.360 empleos, lo que representa una reducción del 47,1% frente a aquel máximo. Sin embargo, el informe señala una aceleración más reciente: entre diciembre de 2024 y abril de 2026, la cantidad de trabajadores pasó de 5.929 a 3.987, una caída del 32,8% en apenas 16 meses.
De esta manera, abril de 2026 se convirtió en el primer mes desde 2010 en el que la actividad electrónica fueguina quedó por debajo de los 4.000 trabajadores. El retroceso también alcanzó a la cantidad de empresas: de 22 firmas activas contabilizadas en 2015 se pasó a 13 durante 2025, una disminución del 40,9%.
Schvartzman y Correa también reconstruyen la evolución de los procesos productivos para explicar el escenario actual. En 2013 se habían establecido mayores exigencias para la fabricación de aires acondicionados, buscando trasladar progresivamente operaciones realizadas en el exterior hacia Tierra del Fuego e incrementar la incorporación de insumos nacionales. Posteriormente se sumaron procesos vinculados con otros productos, como los teléfonos celulares.
El informe identifica un cambio de tendencia desde 2018, cuando comenzaron diferentes flexibilizaciones técnicas y de integración. Otro punto de inflexión aparece en 2024, con modificaciones que permitieron el ingreso de celulares con un menor grado de desarme y, por lo tanto, con menos operaciones necesarias dentro de las fábricas. Para los autores, la Resolución 351/26 trasladaría ahora una dinámica similar hacia los aires acondicionados.
El estudio también relaciona la crisis electrónica con el deterioro general del mercado laboral provincial. Durante el primer trimestre de 2026, la tasa de actividad de Tierra del Fuego fue del 47,1%, con una caída interanual de 3,9 puntos porcentuales, mientras que la tasa de empleo se ubicó en 43,6%, 3,8 puntos menos que un año antes.
La desocupación alcanzó el 7,5%, equivalente, según los cálculos incluidos en el documento, a 6.494 personas. Aunque el porcentaje fue ligeramente inferior al 7,8% registrado a nivel nacional, el informe pone especial atención sobre la caída de la tasa de actividad, debido a que también refleja a quienes dejaron de participar activamente del mercado laboral.
A ese escenario se suma el crecimiento de la informalidad. Durante el cuarto trimestre de 2025 alcanzó el 19% en Tierra del Fuego y registró un incremento interanual de 7,8 puntos porcentuales. En términos prácticos, casi uno de cada cinco trabajadores ocupados se encontraba en condiciones de informalidad hacia finales del año pasado.
Los efectos de una menor integración industrial, según advierten Schvartzman y Correa, tampoco quedarían limitados a Tierra del Fuego. Las fábricas instaladas en la provincia mantienen vínculos comerciales con más de 30 proveedores ubicados en otras jurisdicciones argentinas, encargados de abastecer cajas, manuales, cables, tornillos, gomas antivibratorias, folletería y diferentes materiales de empaque.
La eliminación de determinadas obligaciones de incorporación de insumos nacionales podría reducir esas compras y trasladar parte del impacto hacia empresas y pymes del resto del país. El documento ubica este fenómeno dentro de un contexto de retroceso manufacturero nacional, con una producción industrial que en julio cayó un 5% respecto de junio y un 4,9% interanual, mientras que los primeros siete meses de 2026 acumularon una disminución del 2,6% frente al mismo período de 2025.
Para Schvartzman y Correa, el escenario fueguino “no es una recesión cíclica”. Los autores sostienen que existe una transformación estructural marcada por la reducción del empleo electrónico, el deterioro de la calidad laboral y el crecimiento de la informalidad.
El informe concluye que una eventual recuperación general de la economía podría no alcanzar para recomponer automáticamente los puestos de trabajo perdidos si continúan modificándose las condiciones de producción. En ese contexto, la Resolución 351/26 pasa a ocupar un lugar central en una discusión que excede a los aires acondicionados: cuánto del proceso industrial continuará realizándose efectivamente en Tierra del Fuego y cuántos trabajadores serán necesarios para sostenerlo en los próximos años.
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