El proyecto de Presupuesto Nacional 2027 incorporó una autorización para que el Ministerio de Defensa acceda a un préstamo de hasta USD 2.300 millones destinado a comprar tres submarinos convencionales. Las unidades tendrían como destino la Base Naval Mar del Plata y permitirían iniciar la recuperación de una capacidad militar perdida tras la tragedia del ARA San Juan, ocurrida en noviembre de 2017.
La operación aparece contemplada entre las autorizaciones de crédito público, con un plazo mínimo de amortización de tres años. Sin embargo, el documento no determina qué empresa será contratada, cuál será el modelo elegido, dónde se construirán los submarinos ni qué entidad financiará la adquisición.
La competencia se concentra entre la francesa Naval Group, que ofrece submarinos de la clase Scorpene, y la alemana ThyssenKrupp Marine Systems, que presentó el modelo 212. Ambas alternativas son de propulsión convencional diésel-eléctrica, aunque poseen diferencias en autonomía, armamento, sistemas de defensa, mantenimiento y condiciones comerciales.
El Scorpene aparece como una de las opciones con mayores posibilidades. Está preparado para desarrollar tareas de vigilancia, inteligencia, control marítimo y protección de áreas estratégicas. La propuesta francesa podría incluir entrenamiento, mantenimiento, sistemas eléctricos, torpedos y otras prestaciones, mientras se analiza si las unidades serían construidas íntegramente en el exterior o si la industria argentina podría participar parcialmente.
Cada submarino podría superar los USD 700 millones, dependiendo del equipamiento y las armas incorporadas. La operación todavía requiere la aprobación del Presupuesto, un acuerdo financiero y la firma del contrato, pero representa el avance más concreto para reconstruir la fuerza submarina argentina a casi nueve años de la pérdida del ARA San Juan y sus 44 tripulantes.
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