La desocupación volvió a crecer en la Argentina durante el segundo trimestre de 2026 y alcanzó al 7,9% de la población económicamente activa. De acuerdo con los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), alrededor de 1,73 millones de personas se encontraban sin trabajo.
El indicador aumentó 0,1 puntos porcentuales frente al primer trimestre del año, cuando había sido del 7,8%, y quedó 0,3 puntos por encima del 7,6% registrado entre abril y junio de 2025.
Aunque el mercado laboral incorporó trabajadores, el crecimiento de la ocupación no resultó suficiente para absorber a todas las personas que comenzaron a buscar empleo. En comparación con el trimestre anterior, la oferta laboral aumentó en 146.800 personas, mientras que se generaron 133.200 puestos y el número de desocupados sumó otros 13.600 casos.
La presión sobre el mercado laboral también se reflejó en la subocupación. Durante ese mismo período, la cantidad de personas que trabajaron menos horas de las deseadas y buscaron ampliar su jornada aumentó en 88.085.
La comparación interanual mostró una dinámica similar. Frente al segundo trimestre de 2025, la población económicamente activa incorporó 551.100 personas, pero el empleo creció en 451.330. Esa diferencia provocó que el universo de desocupados se ampliara en aproximadamente 99.800 trabajadores.
Uno de los datos más preocupantes fue el avance de la precariedad laboral. La informalidad llegó al 45%, con un incremento de 1,8 puntos porcentuales en un año y de 0,8 puntos respecto de los primeros tres meses de 2026.
Desde el último trimestre de 2023, la cantidad total de ocupados aumentó en 149.300 personas, equivalente a un 0,7%. Sin embargo, la población económicamente activa creció en 669.900 integrantes, por lo que se incorporaron 520.600 nuevos desocupados.
En ese período también se profundizó el cambio en la composición del empleo: se perdieron 631.300 puestos registrados, una caída del 4,7%, mientras que las ocupaciones informales aumentaron en 780.600, lo que representó una expansión del 10,2%.
Las mayores dificultades continuaron concentrándose en los centros urbanos más poblados. Los aglomerados con 500.000 habitantes o más exhibieron una tasa de desempleo del 8,3%, frente al 6% observado en aquellas ciudades con una población inferior.
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