El presidente de FEDECATUR y referente del sector turístico de Ushuaia, Ángel Brisighelli, expresó su preocupación por la situación del Puerto de Ushuaia y pidió evitar que las disputas entre Nación, Provincia y trabajadores portuarios terminen afectando la operatoria de cruceros y otras actividades vinculadas al muelle.
En diálogo con AIRE LIBRE FM, el dirigente sostuvo que los inconvenientes se arrastran desde comienzos de año, tras la intervención del puerto, y advirtió que una eventual interrupción de las operaciones podría tener consecuencias duraderas para el destino. “Lo principal es evitar que se dañe la actividad de cruceros y la actividad en general, no solamente de cruceros, sino también la actividad del puerto de Ushuaia”, expresó.
Brisighelli aclaró que comprende los reclamos de los trabajadores y las diferencias que existen entre los gobiernos nacional y provincial, aunque consideró que esas tensiones no deberían trasladarse a la actividad turística ni perjudicar a terceros.
En ese sentido, remarcó que las compañías navieras pueden modificar sus decisiones a futuro si encuentran dificultades para operar durante una temporada. “Una vez que lo pierdan, no vuelven nunca”, afirmó, al advertir que Ushuaia podría perder buques y empresas de cruceros si se concretan medidas que impidan el normal funcionamiento del puerto.
El referente turístico recordó que el posicionamiento de Ushuaia como puerta de entrada a la Antártida es resultado de años de trabajo y pidió preservar esa construcción. El Puerto de Ushuaia es considerado uno de los centros de transferencia de pasajeros más activos del hemisferio sur, especialmente por su vinculación con cruceros expedicionarios hacia la Antártida.
Brisighelli también cuestionó el aumento proyectado de Ingresos Brutos del 2% al 8% para la actividad turística, al señalar que representa una suba del 400% en la alícuota y que podría impactar directamente en los costos del sector. “Hoy no es posible absorber este tipo de aumentos en la presión impositiva. Impactan directamente en los costos”, sostuvo.
Según explicó, la carga tributaria repercute en toda la cadena turística, desde hoteles y transportistas hasta restaurantes, guías, prestadores y agencias. Por eso, advirtió que el incremento puede terminar trasladándose a las tarifas finales y afectar la competitividad del destino frente a otras provincias que buscan reducir impuestos para fomentar la actividad.
“Estamos hablando de un aumento del 400%, mientras otros destinos están reduciendo el impuesto para fomentar el turismo”, señaló.
Otro de los puntos planteados fue la falta de recursos para la promoción turística de Ushuaia. Brisighelli explicó que históricamente esa tarea se sostenía a través del Infuetur, la Secretaría de Turismo municipal y el Ushuaia Bureau, pero advirtió que en los últimos años se redujeron fondos y se registraron atrasos en las transferencias.
En el caso del Ushuaia Bureau, indicó que la Municipalidad mantiene una deuda estimada en alrededor de 400 millones de pesos, aunque aclaró que no contaba con el monto exacto. “Se hace lo que se puede. Se trata de planificar para que esos pocos fondos disponibles rindan lo mejor posible, eligiendo los eventos más importantes y buscando alternativas para conseguir recursos”, explicó.
Finalmente, el dirigente alertó por la situación de los catamaranes que fueron trasladados provisoriamente al muelle principal. Según señaló, a partir de mediados de octubre aumentará la demanda portuaria por la llegada de buques antárticos y esas embarcaciones deberán dejar el sector que ocupan actualmente.
“Cuando lleguen los barcos, a partir de mediados de octubre más o menos, el puerto va a empezar a tener mucha más demanda y a todos los catamaranes nos van a sacar de ahí”, afirmó.
Brisighelli indicó que comenzaron tareas de desarme en la parte más dañada del muelle de usuarios, pero sostuvo que todavía no cuentan con información oficial sobre el proyecto de reparación, los plazos ni el lugar alternativo para operar. “Esperemos que desarmar sea la primera etapa de una reconstrucción de ese muelle o alguna herramienta parecida. Pero no sabemos qué van a hacer ni cuánto van a tardar”, expresó.
“Si no tenemos a dónde ir, no hay plan B. Ese es el problema más grave que tenemos”, concluyó.
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