Comenzó el juicio oral y público contra Isabelino Torres, de 53 años, capataz de la estancia San Julio, quien está acusado por una tentativa de homicidio ocurrida en 2017, en perjuicio de un peón rural que recibió varias heridas de arma blanca.
La causa llegó a debate casi nueve años después del hecho, con el imputado en libertad y con la declaración prevista de unos 25 testigos. Durante la primera audiencia, Torres se negó a declarar ante la presencia de la víctima en la sala, por lo que se dio lectura a una declaración anterior, en la que había reconocido haberlo apuñalado, aunque sostuvo que actuó en defensa propia tras una discusión y señaló que el peón se encontraba alcoholizado.
Luego fue el turno de Raúl Antonio Moreyra, la víctima, quien brindó su testimonio ante el tribunal. El hombre reconoció que había existido una discusión previa, pero aseguró que luego fue atacado a traición cuando se encontraba en un baño. En la sala mostró las lesiones que sufrió en el abdomen y en uno de sus brazos.
Moreyra también relató las consecuencias que tuvo el episodio en su vida laboral. Según declaró, después del hecho fue despedido de la estancia y nunca más pudo volver a trabajar en el campo, al considerar que quedó “marcado” entre los estancieros.
En la audiencia también declaró la médica forense Inés Aparici, quien constató que la víctima presentaba seis heridas cortantes. Según explicó, una de ellas perforó un pulmón y le provocó un neumotórax, situación que generó riesgo de vida en caso de no recibir asistencia médica.
La víctima indicó que, a raíz de las lesiones sufridas, permaneció 53 días internada. El juicio continuará con la incorporación de nuevas testimoniales para avanzar en la reconstrucción de lo ocurrido en la estancia San Julio.
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