Parte de la historia que David Guevara reconstruyó durante años de investigaciones permanecerá en Tierra del Fuego. El historiador decidió entregar al Museo Histórico y de Ciencias Naturales “Monseñor Fagnano”, de la Misión Salesiana Nuestra Señora de la Candelaria, una serie de objetos históricos y arqueológicos vinculados con distintos capítulos del pasado fueguino.
La colección incluye elementos relacionados con la explotación aurífera, las investigaciones sobre Julio Popper y las expediciones realizadas en distintos sectores de la Isla Grande. Las piezas fueron recibidas por el director del Museo, profesor Julio Tutak, quien tendrá a su cargo su preservación.
Una pieza encontrada en Bahía Sloggett
Entre los objetos sobresale una antigua botella de cerámica que Guevara encontró durante una de sus recorridas por Bahía Sloggett, en el sudeste de Tierra del Fuego. En un primer momento creyó que se trataba de un recipiente utilizado para transportar ginebra u otra bebida alcohólica, pero las inscripciones que todavía conservaba despertaron su curiosidad.
La investigación posterior permitió determinar que había contenido agua mineral proveniente de Alemania y que sería de comienzos del siglo XX. Para Guevara, el hallazgo permite además reconstruir las dificultades que atravesaban quienes navegaban y exploraban estas latitudes, donde conseguir agua segura era una necesidad fundamental.
“Me quedó bien grabada la importancia que le daban los navegantes y los exploradores a tratar de encontrar fuentes de agua segura, porque si no lo hacían sufrían todo tipo de enfermedades”, recordó.
La botella también guarda una historia familiar. Años atrás, Guevara y su esposa, Delia del Carmen Velázquez, la presentaron en un concurso organizado en Río Grande para reconocer objetos antiguos conservados por familias de la ciudad. La pieza obtuvo el primer premio.
Pese a ese valor sentimental, el historiador resolvió que debía permanecer en Tierra del Fuego. “Soy consciente del valor, sobre todo en materia de arqueología, de estos elementos antiguos que tienen que ver con la historia de Tierra del Fuego. Dije: ni siquiera esto me voy a llevar. Esto lo dejo acá”, expresó.
Las huellas de la búsqueda del oro
Una parte importante del material entregado está relacionada con los estudios que Guevara desarrolló alrededor de la explotación del oro y la figura de Julio Popper. Esas investigaciones lo llevaron durante años a recorrer sitios vinculados con la actividad minera fueguina, entre ellos Bahía Sloggett.
El historiador recordó incluso su participación en un proyecto minero que registró una mina denominada “Famatina”, nombre elegido en referencia a la histórica draga aurífera que permanece en aquella zona.
Su trabajo sobre Popper también quedó plasmado en el libro “Julio Popper, el alquimista del páramo”, ejemplar que forma parte del patrimonio disponible en el Museo de la Misión Salesiana.
Una decisión vinculada con la historia de la Misión
La elección del museo no fue casual. Guevara mantiene desde hace décadas un vínculo con la Misión Salesiana y recordó especialmente sus encuentros con el padre José Zink, conocido como el Cura Gaucho, y con el padre Juan Ticó.
“Siempre se han dedicado a la historia, han conservado los elementos y todo eso me hizo replantear un montón de cosas. En definitiva, elegí entregarlo ahí, en el Museo de la Misión Salesiana”, explicó.
Actualmente radicado en Paso de los Libres, Corrientes, Guevara continúa con su actividad como investigador. Allí trabaja sobre la vida y obra del naturalista francés Aimé Bonpland y adelantó que desarrolla un estudio que vincula a Bonpland con las Islas Malvinas.
“Entendí que para mí lo más importante es dejar algo, un legado”, señaló sobre la decisión de desprenderse de objetos que lo acompañaron durante buena parte de su trayectoria.
Una sorpresa antes de partir
La entrega también tuvo un momento inesperado. Guevara llegó al Museo acompañado por Alexis Ramírez y Laura D'Ángelo, quienes habían preparado un reconocimiento especial.
Ramírez, conocido por realizar chapas retro inspiradas en personajes, comercios y episodios de la historia de Río Grande, confeccionó junto a su esposa una pieza dedicada especialmente al historiador. Con la complicidad de las autoridades del Museo, aguardaron hasta finalizar la donación para entregársela.
“Fue una cosa muy intensa”, reconoció Guevara al recordar el homenaje. A diferencia de los objetos que decidió dejar en Tierra del Fuego, la chapa viajará con él hasta Paso de los Libres, donde será colocada en su domicilio.
La jornada estuvo atravesada por sentimientos encontrados. Guevara admitió que desprenderse de piezas conservadas durante tantos años le generó nostalgia, aunque consideró que su incorporación al patrimonio del Museo representa una forma de darle continuidad al trabajo realizado.
“No, es el lugar que corresponde, porque esto es un legado, es la continuidad de nuestra tarea”, reflexionó. Y sintetizó el sentido de la donación con una idea que atravesó toda la jornada: “Más allá de nuestra presencia física o no en esta hermosa tierra fueguina, de eso se trata”
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