Silvia Ozores, mamá de Facundo, reclamó públicamente que la Obra Social del Estado Fueguino (OSEF) regularice la entrega de sensores e insumos necesarios para el funcionamiento de la bomba de insulina que utiliza su hijo, quien tiene 12 años y convive con diabetes tipo 1 desde los tres.
En diálogo con AIRE LIBRE FM, explicó que las demoras en la provisión pueden extenderse durante cuatro o cinco meses y que, ante la falta de insumos, la familia debe recurrir a préstamos de otras personas o volver temporalmente al tratamiento con múltiples aplicaciones diarias.
“Hoy ya no me queda otra más que recurrir a los medios”, expresó Ozores al explicar por qué decidió hacer público el reclamo.
Facundo utiliza desde hace aproximadamente tres años y medio una bomba infusora de insulina, un dispositivo que permanece conectado de manera permanente y administra el tratamiento en forma continua. “Es un aparatito que lo tiene conectado a su cuerpo las 24 horas del día y le va poniendo sola la insulina”, explicó su mamá.
El equipo funciona junto con sensores que permiten monitorear de manera constante los niveles de glucosa. Según señaló, este sistema mejoró considerablemente la calidad de vida del niño, al reducir la cantidad de pinchazos y permitir un mejor seguimiento de sus valores.
Sin embargo, las demoras en la entrega de los insumos comenzaron a generar serias dificultades. “Hay un solo proveedor de esos insumos para esa bomba. Ellos me dan para tres meses, pero vienen pasando cuatro o cinco meses de demora”, sostuvo.
Ozores contó que, ante una de las últimas faltantes, otra familia le prestó sensores para que Facundo pudiera continuar utilizando la bomba. “Una familia de otra obra social me prestó los sensores y, obviamente, cuando a mí me los reponen yo se los tengo que devolver”, relató.
Según explicó, cada sensor tiene una duración aproximada de siete días, aunque puede requerir un reemplazo anticipado si se desprende durante las actividades cotidianas.
La madre detalló además que inició el último trámite el 12 de agosto, con anticipación para evitar quedarse sin los elementos necesarios. “Siempre lo hago con mucho tiempo, como ellos me lo indicaron”, señaló.
No obstante, indicó que recién el 8 de septiembre recibió un correo electrónico informándole que la orden de compra había sido enviada al proveedor. Posteriormente, al comunicarse con la empresa, recibió otra respuesta. “Me informan que todavía no hacen la compra por la deuda que OSEF mantiene con ellos”, relató.
Ante la falta de insumos, Facundo debe volver al tratamiento anterior. “Tenemos que volver a los pinchazos. Entre ponerle insulina y hacer los controles pueden ser entre diez y doce pinchazos por día”, explicó.
Ozores remarcó que la preocupación no pasa únicamente por la comodidad que brinda la bomba, sino por el control de la enfermedad y el riesgo de una descompensación. “El año pasado nos pasó la falta de insumos y Facundo estuvo internado. Tuvo una hiperglucemia de 500 en su valor”, afirmó.
Ese antecedente, aseguró, genera una preocupación permanente cada vez que se repiten las demoras. “La verdad es que llega a ser desesperante”, expresó.
La mujer señaló que ya presentó notas, realizó consultas, envió correos electrónicos y recurrió incluso a cartas documento para intentar obtener respuestas. “No puedo estar cada tres meses presentando una carta documento. Estoy agotando todas las herramientas que encuentro”, dijo.
Finalmente, pidió que la situación deje de resolverse de manera transitoria y que exista una provisión regular de los insumos que necesita su hijo. “Necesito que esto tenga una solución y que se regularice”, reclamó.
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